Aniversario que marcó época

A 25 años de su debut, Gorillaz sigue influyendo en la música y redefine su legado con nuevas colaboraciones

El primer disco de la banda virtual creada por Damon Albarn y Jamie Hewlett cambió la industria en 2001 y, un cuarto de siglo después, mantiene vigencia con un nuevo álbum que incluye artistas argentinos.
El primer disco de la banda virtual creada por Damon Albarn y Jamie Hewlett cambió la industria en 2001 y, un cuarto de siglo después, mantiene vigencia con un nuevo álbum que incluye artistas argentinos.

Se cumplen 25 años del lanzamiento del debut de Gorillaz, el proyecto impulsado por Damon Albarn y Jamie Hewlett que rompió los esquemas de la música a comienzos de los 2000. El disco homónimo, editado en 2001, no solo introdujo una banda virtual al mainstream, también propuso una mezcla de géneros que descolocó a la industria en pleno auge del pop comercial y el nu-metal.

El origen del proyecto fue tan inusual como su resultado. Albarn, líder de Blur, y Hewlett, creador de Tank Girl, compartían departamento en Londres cuando empezaron a cuestionar el contenido televisivo de la época. De esa mirada crítica surgió la idea de una banda ficticia con identidad propia, que combinara música, narrativa y estética visual en un mismo universo.

Antes del impacto global, el primer acercamiento llegó con el EP Tomorrow Comes Today en el año 2000. Allí se presentó el universo de personajes como 2-D, Murdoc, Noodle y Russel, que terminarían siendo el eje de un proyecto que trascendía lo musical y se expandía hacia el cómic y lo audiovisual.

El punto de quiebre llegó con el lanzamiento del álbum Gorillaz. Con más de siete millones de copias vendidas, el disco fue reconocido como la banda virtual más exitosa del mundo. Temas como “Clint Eastwood”, junto a Del the Funky Homosapien, consolidaron una identidad sonora que combinaba hip hop, dub, reggae y electrónica sin seguir ninguna regla preestablecida.

Ese espíritu también se reflejó en las colaboraciones. Desde figuras como Ibrahim Ferrer hasta proyectos más alternativos, Gorillaz se convirtió en una plataforma que integraba artistas de distintos géneros y generaciones, algo que con el tiempo se transformó en su sello distintivo.

Tras el debut, la banda sostuvo una evolución constante con discos como Demon Days, Plastic Beach y Cracker Island, adaptándose a los cambios tecnológicos y culturales sin perder identidad. Lejos de repetirse, cada etapa exploró nuevas sonoridades y conceptos, manteniendo vigente el proyecto durante más de dos décadas.

En 2026, Gorillaz celebra su historia con un nuevo trabajo, The Mountain, que vuelve a posicionarlos en el centro de la escena. El álbum incluye una colaboración con Trueno y Bizarrap, en un cruce que conecta la escena británica con el auge de la música urbana latinoamericana.

Más allá de los premios y reconocimientos, el impacto de Gorillaz no se mide solo en cifras. El proyecto logró anticipar una lógica cultural donde la identidad artística puede ser tan importante como la música, abriendo un camino que hoy atraviesa desde los avatares digitales hasta nuevas formas de producción y consumo.

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