Ícono global

Bad Bunny deslumbra en la portada de Vogue y confirma por qué fue el artista más influyente de 2025

El puertorriqueño habló sobre autenticidad, moda y raíces culturales en un año marcado por premios históricos, un nuevo álbum y su consagración definitiva en la cultura pop mundial.
El puertorriqueño habló sobre autenticidad, moda y raíces culturales en un año marcado por premios históricos, un nuevo álbum y su consagración definitiva en la cultura pop mundial.

Bad Bunny cerró 2025 consolidado como una de las figuras más influyentes de la música y la cultura global, y su protagonismo en la nueva portada digital de Vogue funciona como síntesis de un año excepcional. Benito Antonio Martínez Ocasio no solo dominó las listas musicales, sino que reafirmó su lugar como referente estético, cultural y generacional.

Durante este año, el artista puertorriqueño ganó cinco Latin Grammys, lanzó su sexto álbum de estudio, “Debí Tirar Más Fotos”, y fue anunciado como el primer artista principal del show de medio tiempo del Super Bowl 2026, un evento histórico que se desarrollará casi íntegramente en español. La combinación de estos hitos reforzó su capacidad para romper barreras lingüísticas y culturales desde una identidad latinoamericana sin concesiones.

En diálogo con Vogue, Bad Bunny profundizó sobre su proceso creativo, que atraviesa tanto la música como la moda. Para él, vestirse es una extensión del acto de componer, una búsqueda constante de equilibrio entre energía, intuición y expresión personal. “Empiezo a cambiar cosas hasta que todo encaja”, explicó, comparando el armado de un look con la escritura de una canción.

La autenticidad aparece como eje central de su estética. El artista trabaja junto a estilistas como Storm Pablo y Marvin Douglas Linares, aunque deja en claro que solo usa prendas que él mismo elige. “Nunca quiere verse como un maniquí”, aseguran desde su entorno, una filosofía que lo distingue dentro del universo de la moda internacional.

Puerto Rico ocupa un lugar central en su inspiración. “Debí Tirar Más Fotos” funciona como un homenaje directo a la identidad de la isla, mezclando influencias del jíbaro, la salsa clásica y el reggaetón contemporáneo. Esa conexión se reflejó también en su residencia de 31 conciertos en el Choliseo de San Juan, donde combinó camisetas vintage, bandanas y prendas con la bandera puertorriqueña como símbolo de orgullo cultural.

El propio Bad Bunny destacó el ida y vuelta con su público durante esos shows, celebrando la diversidad generacional y creativa que encontró en cada noche. “Cada persona interpretó lo que significa ser puertorriqueño a su manera”, relató, señalando ese intercambio como uno de los momentos más significativos de su carrera.

Su recorrido, que comenzó en Vega Baja, trabajando en un supermercado y subiendo canciones a SoundCloud, lo llevó a convertirse en uno de los artistas más escuchados del mundo en Spotify y Billboard. A la música sumó experiencias en cine y lucha libre, consolidando un perfil artístico multifacético.

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