Miguel Vázquez, el banquero de 36 años dueño de Ueno Bank, quedó detenido en Paraguay después de que el Banco Central cerrara la entidad por problemas de liquidez. El empresario, que soñaba con llevar la primera compañía paraguaya a la Bolsa de Nueva York, seguirá en prisión preventiva.
El derrumbe sacudió al poder político. El presidente Santiago Peña renunció el jueves ante la amenaza de un juicio político por sus vínculos con el banco, aunque después aseguró que iba a enfrentar el proceso, mientras su gobierno había depositado más de USD 800 millones en Ueno.
El banco nació en 2023, cuando Vázquez transformó Credicentro, la financiera de microcréditos de su padre, en una entidad que llegó a usar dos tercios de los paraguayos. En junio estaba valuado en USD 470 millones y solo la parte del empresario llegaba a valer hasta USD 375 millones.
La licencia la otorgó Carlos Carvallo, gobernador del Banco Central que antes había sido director de la financiera de Vázquez y que también renunció esta semana. Mientras tanto, los depósitos estatales en Ueno pasaron de menos de USD 100 millones a cerca del 20% de los ahorros públicos en bancos.
Peña invirtió entre 2019 y 2025 en una de las empresas del banquero, aunque no en Ueno, y había defendido los depósitos oficiales. “Mi prioridad es una sola: la tranquilidad de los paraguayos que confiaron sus ahorros”, sostuvo en su video de renuncia.
Hoy el seguro de depósitos solo cubre hasta USD 38.000 y miles de familias esperan una respuesta. Entre los afectados están los jugadores de la selección, que Ueno patrocinaba, y que a través de Gustavo Gómez afirmaron ser víctimas al igual que muchas familias paraguayas.
Hijo único y nieto del dueño del concesionario de Mercedes Benz en Paraguay, Vázquez compite en pruebas de Ironman y en carreras de autos. “Más que emprendedor, soy heredero”, había dicho en una entrevista de 2024.