La Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA, por sus siglas en inglés) investiga el que sería el primer crimen cometido desde el espacio. La astronauta Anne McClain es acusada por robo de identidad y acceso indebido a registros financieros privados.
McClain se separó de su esposa Summer Worden, ex oficial de inteligencia de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, el año pasado, y actualmente se encuentra llevando el proceso legal, que incluye la disputa por la custodia de su hijo.
Durante su ruptura, McClain debió trasladarse a la Estación Espacial Internacional (ISS, por sus siglas en inglés), centro de investigación que se encuentra en la órbita terrestre. Ella Iba a ser parte de una misión de seis meses, en donde protagonizaría la primera caminata espacial de mujeres en la NASA; proyecto que finalmente se canceló. Mientras tanto, su ex pareja se encontraba en su antiguo hogar en Kansas.
Worden se percató de que alguien ingresaba a sus cuentas bancarias, por lo que comenzó a investigar. Por su experiencia pudo cerciorarse de que efectivamente habían entrado a su perfil de banco desde una computadora en el espacio.
Por esto, Summer esperó a que Anne McClain volviese a la Tierra para confrontarla. Ella admitió que había revisado a los registros financieros ya que era una práctica que realizaba cotidianamente para asegurarse que hubiera suficientemente dinero para pagar las cuentas de su hijo.
Aun así, Worden presentó una queja a la Comisión Federal de Comercio y a la oficina del inspector general de la NASA. La institución se puso en contacto con ambas mujeres para aclarar lo ocurrido.
Al haber sido un probable crimen realizado desde el espacio, las jurisdicciones de Estados Unidos, Rusia, Japón, la Unión Europea y Canadá, están involucradas. Aunque las posturas de los gobiernos indican que las atribuciones jurídicas corresponden al país del que es originario el astronauta.
Los casos más cercanos a lo ocurrido, documentados por el New York Times, sucedieron años atrás. El primero fue en 2011 cuando la NASA interpuso un recurso judicial contra la viuda de un ingeniero espacial, ya que intentaba vender una roca lunar que había adquirido su difunto esposo.