Es una danza urbana que genera casi tantos seguidores como detractores.
En la actualidad y con raíces africanas, el twerk es esa danza urbana que resuena, sobre todo, desde Nueva Orleans hasta Latinoamérica conquistando adeptos y sumando detractores. En Argentina son cada vez más las personas que la practican.
El twerk consiste en un movimiento seco dirigido por la pelvis en el que se mueven las caderas hacia adelante y hacia atrás, hacia los costados, formando círculos e infinitas combinaciones. Se practica en muchas posiciones y en diferentes niveles, en general, con las rodillas flexionadas y estiradas para ejecutar algunos pasos. Para hacerlo correctamente se exige activar la pelvis para hacer una rotación continua de anteversión a retroversión mientras, a la vez, se relajan los glúteos.
Sus seguidores enumeran varias ventajas que derivarían de su práctica habitual: menstruaciones menos dolorosas (porque los movimientos de este baile relajan el útero), mejora en las relaciones íntimas e, incluso, en los orgasmos (porque se conoce mejor la musculatura pélvica), alivio en los dolores lumbares y mejora de la postura, fortalecimiento de los músculos del suelo pélvico. Además, dicen que muchas mujeres ahora bailarinas que tenían complejos sobre sus glúteos ahora los celebran en vez de esconderlos.
Bailar meneando la cola es un movimiento ancestral. Históricamente, las danzas de glúteos han sido representadas en las bodas y en rituales para inducir a la fertilidad, para fortalecer los músculos pélvicos después del parto y para celebrar desde un lugar de resistencia.
La diáspora africana trasladó estos bailes a Brasil, Jamaica, Cuba, República Dominicana y a Estados Unidos, entre otros lugares, con el comercio de esclavos. En cada país donde residen descendientes de esclavos tienen su propia técnica, con nombre propio y música correspondiente.