Sociedad

Debate histórico: Aborto legal en Argentina

Durante los últimos dos años, el debate por la legalización del aborto seguro y gratuito se instauró en el cotidiano de nuestro país. No hace mucho, la sociedad se dividía entre dos bandos muy claros e identificables con los colores de sus pañuelos: Por un lado, los de “color verde” que apoyan la despenalización y, por el otro, el tono celeste representa a aquellos que están en contra.

“Abortistas” y, los autodenominados, “Pro-vida”, comenzaron una disputa intensa en que la que los argumentos variaban todo el tiempo de temática: médicos, espirituales, morales, legales; todos vertían su opinión para lograr un consenso que, a lo lejano, parecía difícil de alcanzar.

Desde el enfoque legal, vale destacar que no existe ningún ordenamiento jurídico que invoque al Estado a reconocer la vida desde la concepción. La postura de ciertos sectores, más allegados a los dogmas eclesiásticos, afirman que la vida comienza desde el momento de su concepción. Ante esto, la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) explicó:

La protección del derecho a la vida “no es absoluta, sino es gradual e incremental según su desarrollo, debido a que no constituye un deber absoluto e incondicional, sino que implica entender la procedencia de excepciones a la regla general”.

Verter atributos sobre la vida en un embrión se apoya en una postura religiosa o espiritual, sin embargo, esto refiere más a estamentos metafísicos, que no gozan de validez médica. El proyecto de ley presentado en la Argentina se permite la decisión voluntaria del cuerpo gestante hasta las catorce semanas, inclusive, del proceso gestacional. Esto se justifica en que el feto aún no ha desarrollado su sistema nervioso hasta dicha fecha.

El mote del grupo “Pro-vida”, que se encuentran en contra de la legalización del aborto, suelen acompañar esto de un slogan que dicta: “Salvamos las 2 vidas”, que hace referencia a que la interrupción del nacimiento del feto no es la solución a la problemática de los embarazos no deseados. Este argumento tiene sentido en un punto inicial, pero el mismo queda refutado al palpar la realidad que se vive en la Argentina.

La práctica del aborto es una realidad histórica en nuestro país, legal o ilegal, pago o gratuito, más o menos seguro. Las estadísticas constatan que la penalización de su práctica nunca logró disuadir a la población a no realizarla.

Los únicos efectos de condenar la interrupción del embarazo fueron la proliferación de centros clandestinos con personas no capacitadas y condiciones insalubres, peligrosas para madre y embrión; prácticas caseras e inseguras para ambos cuerpos y aumentar la tasa de mortalidad de mujeres jóvenes y en condición de vulnerabilidad socio-económica.

Ante esta situación, René Favaloro, prestigioso hombre de la medicina y uno de los grandes valores que ha tenido la historia argentina, afirmó en los años ’90:

“la niña privilegiada de la familia con guita… ah, esa tiene todas las cosas, va a una clínica de prestigio, le hacen la cosa sin que nadie se entere y a la tarde puede ir a un baile si quiere porque ya todo pasó… "Los ricos defienden el aborto ilegal para mantenerlo en secreto y no pasar vergüenza. Estoy harto de que se nos mueran chicas pobres para que las ricas aborten en secreto. Se nos mueren nenas en las villas y en Sanatorios hacen fortunas sacándoles la vergüenza del vientre a las ricas. Con el divorcio decían que era el fin de la familia. Y sólo fue el fin de la vergüenza de los separados ilegales. Con el aborto legal no habrá mas ni menos abortos, habrá menos madres muertas. El resto es educar, no legislar".

Fomentar la ilegalidad se traduce en un mayor número de muertes de madres y embriones. El proyecto de Ley presentado en la Argentina busca, no solo, la despenalización, sino la legalización del aborto seguro y gratuito.

Estas palabras son necesarias para comprender la profundidad del caso. La intención reside en que todo cuerpo gestante, sin distinción de nacionalidad, origen; pueda realizar el procedimiento médico en una Institución del servicio de salud nacional, siendo el usuario acompañado y supervisada por un/a profesional capacitado. De esta forma, se evitan mayores casos de decesos.

A su vez, el proyecto vislumbra toda una parte dedicada al asesoramiento, acompañamiento, y educación. Siendo así un modelo a largo plazo para concientizar y ayudar a los cuerpos gestantes a evitar las situaciones que llevan a la interrupción del embarazo.

Ante todas estas evidencias, se busca lograr una ley que destruya un mercado clandestino y millonario, el cual lucra con la vida y cuerpos de las mujeres. Se intenta saldar una deuda histórica y devolver a la mujer la autonomía y control de sus corporalidades, poder que le fue sustraído desde la invención de los sistemas médicos y legales de una sociedad patriarcal desde su concepción.

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