Dos estudiantes de segundo año de la carrera de Ingeniería en Sistemas de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) crearon una prótesis transfemoral para personas amputadas de, al menos, un miembro inferior. Los universitarios ganaron un concurso y ahora viajarán a Israel, aunque el premio es para uno de los dos, por eso solicitan la colaboración de la población para recaudar fondos y costear el pasaje restante.
Santino y Juan Cruz son amigos. Se los nota cómplices, se ríen y bajo el mismo objetivo ponen su esfuerzo. Aunque no son rosarinos, se conocieron en la UTN y desde allí partieron con Neuroflex, un proyecto para fabricar prótesis para las piernas capaz de brindarle una segunda oportunidad a quienes no pueden caminar.
Ambos comenzaron en la UTN en 2024 y con el tiempo formaron una amistad que los llevó a ser los únicos en presentarse en un concurso organizado a nivel nacional por la UTN y la Fundación ILAN (Israel Latin American Network), que otorgaba tres pasajes a Israel para perfeccionarse.
Luego de varios procesos de competencia, los estudiantes de la UTN recibieron el reconocimiento en la competencia a su idea con Neuroflex. “Es un proyecto que nació para darle una solución a las personas que tienen una discapacidad motriz en sus piernas por una enfermedad o algún accidente", explicó con seguridad Petazzi, a La Capital.
La futura prótesis presentaría una alternativa local frente a los implantes internacionales y reduciría los costos de manera significativa. Desde el exterior, las prótesis rondan los 40 mil dólares, mientras que el presupuesto para fabricar Neuroflex costaría una quinta parte.
Los estudiantes de la UTN explicaron que esto se debe a cambiar el titanio, un material costoso por la fibra de carbono y que se evita el gasto del I+D, es decir, el tiempo que llevó concretar la iniciativa.
Neuroflex está compuesta por fibra de carbono, un material económico, resistente, liviano, para las articulaciones se utilizan servomotor, es un motor que permite controlar con precisión la posición y movimiento de su eje a “velocidades variables”.
También consta de una funda de silicona para evitar raspaduras o dolor en la pierna.
En cuanto a los sensores depende el uso de cada usuario, pero "no son caros”, según argumentó Petazzi. El gran gasto de la prótesis es el motor a batería desmontable, que se carga de la misma manera que un celular o una laptop.