El 67,1 por ciento de los jóvenes menores de 34 años sigue viviendo con sus padres debido a la imposibilidad de afrontar los costos de alquiler o de acceso a una vivienda propia. El dato surge de un informe del Instituto Nacional de Estadística y expone una dificultad cada vez más extendida para dar el paso hacia la independencia.
La situación se vuelve aún más marcada en los más jóvenes. Entre los 18 y 25 años, más del 90 por ciento permanece en el hogar familiar, un número que refleja el fuerte impacto de los costos habitacionales en esa etapa inicial de inserción laboral o estudio.
El principal obstáculo es económico. Muchos jóvenes reconocen que no pueden sostener un alquiler con sus ingresos actuales, mientras que otros ni siquiera consideran esa posibilidad frente a valores que quedan fuera de su alcance.
El informe también advierte que solo una minoría logra independizarse, en un contexto donde el ahorro para acceder a una vivienda propia resulta cada vez más difícil. A esto se suma una demanda creciente de personas que buscan casa sin éxito, con los precios como principal barrera.