Cannabis

El cannabis la droga predilecta de los millennials

El cannabis es la droga ilegal más consumida en el mundo y la tercera droga más consumida globalmente tras el alcohol y el tabaco. Esta es una realidad que preocupa. Pero lo hace aún más porque su consumo se ha duplicado y triplicado en los más jóvenes.

Si profundizamos en el problema, nos encontramos con datos tan poco alentadores como que, en el 2017, 496.828 personas que consumieron en el último año realizaron un consumo problemático, triplicando la prevalencia entre hombres a la de mujeres, y siendo el grupo de edad más afectado el de 15 a 24 años.

El consumo de cannabis y los problemas relacionados con el mismo aumentan cuando se dan tres circunstancias: una edad de inicio precoz, una mayor disponibilidad de la sustancia y una baja percepción de los riesgos asociados a su consumo.

Cuanto antes se empieza a consumir, más problemas asociados a su utilización se pueden producir, problemas tanto físicos, psíquicos como sociales. A menor edad de inicio al consumo existe un mayor riesgo de desarrollar dependencia, alteraciones cognitivas y psiquiátricas y de peores consecuencias sociales, laborales y académicas.

Con respecto a la disponibilidad, al 42% de los y las jóvenes les han ofrecido cannabis en los últimos 12 meses y es la tercera sustancia, tras el alcohol y el tabaco, que los estudiantes creen que pueden conseguir de manera "fácil” . Parece lógico concluir que esta facilidad de acceso sea una de las causas que más pueden determinar el consumo de cannabis por parte de los y las jóvenes españoles.

Algunas investigaciones revelan que los adolescentes y jóvenes, en torno a la percepción social del cannabis, siguen una clara tendencia de normalización. Cada vez son más los que ven el cannabis como una sustancia accesible, cercana y visible; tolerada e integrada en espacios de ocio; e incluso connotada como "sustancia natural" frente a otras sustancias consideradas químicas y "manipuladas".

En este sentido, como ocurre con el alcohol y el tabaco, los adolescentes y jóvenes consideran que el consumo de cannabis cumple muchos patrones de consumo social. Incluso es considerada, por mucho como menos peligrosa que consumos socialmente aceptados, como el del alcohol (cuyo riesgo se considera mayor) o el tabaco (que se asume más dañino).

Distintas organizaciones trabajan en profundizar el enfoque preventivo para retrasar la edad de inicio al consumo y detectar cuanto antes los posibles problemas que pueden surgir del consumo de cannabis. Asimismo, se busca concientizar, hablar y reflexionar con los y las adolescentes sobre qué beneficios atribuyen a su consumo, por ejemplo, desinhibición, diversión, hacer amigos, integrarse en el grupo, etc. De esta forma, se busca contrastar y debatir el ideario que mantienen de la sustancia y lograr un verdadero cambio social.

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