España prohibirá el acceso a las redes sociales a los menores de 16 años como parte de una estrategia para proteger a adolescentes de la violencia, la pornografía y otros riesgos digitales. El anuncio fue realizado por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante su exposición en la Cumbre Mundial de Gobiernos, celebrada en Dubái.
Según explicó el mandatario, la medida implicará controles mucho más estrictos que los actuales, obligando a las plataformas a implementar sistemas reales de verificación de edad, y no simples casillas declarativas. El objetivo es establecer barreras efectivas que impidan el acceso de menores, en línea con experiencias regulatorias ya adoptadas por Australia y en evaluación en países como Francia y Portugal.
Sánchez justificó la decisión al advertir que los adolescentes navegan hoy en entornos digitales que no fueron diseñados para ellos, expuestos a riesgos como adicción, abuso, pornografía, manipulación y violencia. En ese contexto, afirmó que el Estado dejará de tolerar la falta de controles y adelantó que el paquete normativo comenzará a aprobarse a partir de la próxima semana, dentro de un conjunto de cinco medidas concretas.
Además de la restricción por edad, el Gobierno español avanzará con reformas legales para endurecer las responsabilidades de las empresas tecnológicas. Entre los cambios más relevantes, se prevé que los directivos de las plataformas puedan enfrentar responsabilidades penales si no eliminan contenidos ilegales o mensajes que inciten al odio. “Los ejecutivos serán legalmente responsables de muchas infracciones que ocurren en sus sitios web”, sostuvo el presidente.
El anuncio, sin embargo, se da en un escenario político complejo, ya que el Ejecutivo no cuenta con mayoría propia en el Parlamento y ha tenido dificultades recientes para reunir los votos necesarios para aprobar nuevas leyes, lo que anticipa un fuerte debate político y legislativo en los próximos meses.