Salud mental

Especialistas advirtieron que las autolesiones en adolescentes aumentaron

Psiquiatras explicaron que cortes, golpes o quemaduras funcionan como una forma de regulación ante emociones que no logran expresar.
Psiquiatras explicaron que cortes, golpes o quemaduras funcionan como una forma de regulación ante emociones que no logran expresar.

Especialistas en salud mental alertaron sobre el crecimiento de las autolesiones en adolescentes, un fenómeno que se observa con mayor frecuencia en distintos contextos. Según explicaron, estas conductas no suelen estar vinculadas a la intención de morir, sino a la necesidad de aliviar un malestar emocional intenso que no logra canalizarse de otra manera.

Las autolesiones incluyen prácticas como cortes, golpes o quemaduras. De acuerdo con los profesionales, el dolor físico actúa como una vía de descarga frente a emociones como angustia, frustración, enojo o soledad, generando un alivio momentáneo que, con el tiempo, puede reforzar la repetición de la conducta.

En ese sentido, remarcaron que no se trata de un acto aislado ni de un “llamado de atención”. Por el contrario, indicaron que es una señal de sufrimiento que requiere abordaje. También señalaron que influyen factores múltiples, entre ellos conflictos familiares, bullying, experiencias traumáticas, ansiedad, depresión y sensación de incomprensión.

Los especialistas identifican señales de alerta que pueden aparecer antes o durante estas conductas. Entre ellas mencionan cambios bruscos de ánimo, aislamiento, pérdida de interés en actividades, alteraciones en el sueño o la alimentación, y el uso de ropa que cubre el cuerpo incluso en épocas de calor.

Además, advirtieron que la repetición de estas prácticas puede escalar hacia situaciones más graves. El consumo de sustancias, antecedentes de salud mental no tratados y contextos de violencia o estrés aumentan el riesgo, por lo que recomiendan prestar atención temprana y no minimizar los síntomas.

Frente a estos casos, el abordaje debe centrarse en la contención. Los especialistas sostienen que es clave abrir el diálogo sin juzgar y buscar ayuda profesional, ya sea a través de pediatras, psicólogos o psiquiatras, para trabajar en la regulación emocional y evitar la profundización del problema.

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