En la Argentina, los últimos datos oficiales disponibles corresponden al informe 2017 de la Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas (Sedronar), que reveló que el consumo de éxtasis aumentó un 200% y la edad del primer acercamiento con esa droga sintética pasó de los 16 a los 14 años.
"El éxtasis, dentro del consumo recreativo nocturno, sigue siendo la droga vedette del policonsumo". "El éxtasis va acompañado, en primer lugar por el alcohol, el cannabis y ya dentro del ámbito recreativo se suman el GHB (gamma-hidroxibutirato), mal llamado éxtasis líquido, que viene en forma de gotero y se mezcla con alcohol o bebidas colas. Por otro lado está la ketamina, que si bien es un anestésico, es consumida en busca de su efecto disociativo".
En búsqueda de "nuevas sensaciones", o según sus palabras, "de que pegue", lo que estos jóvenes buscan inconscientemente -para Peronace- "es el límite, y en estos casos el límite es la muerte". "Esta nueva juventud está falta de límites y por eso cada vez con los diferentes tipos de moléculas, que 'tocan' diferentes receptores en el cerebro buscan viajes particulares", señaló la especialista.
"En los últimos tiempos predomina el ácido lisérgico o LSD sobre todo en la población juvenil, de colegio secundario, porque es una sustancia barata, de fácil acceso, con el plus que de una pepa salen cuatro dosis, lo que la vuelve mucho más económica porque la reparten y cada uno consume un cuarto -ahondó la especialista-. Y como es la droga psicodélica patrón, les ofrece seis horas de 'viaje', con visión caleidoscópica, alteración de las senso percepciones".
Además, agregó: "También sigue el popper (nitrito de amilo o de isobutilo) dando vueltas por las pistas de Buenos Aires. Se trata de una droga que hace años se usaba en cardiología y dado a sus efectos adversos se dejó de utilizar pero ingresó en el mercado paralelo para ser consumida como sustancia con fines recreativos. Se utiliza de manera inhalatoria y buscando 'viajes' cortos. Son 'viajes' que duran un par de segundos".
"Lo que percibimos es que cada vez se combinan más sustancias. No sólo es el éxtasis: es la mezcla de éxtasis con GHB, la pepa de LSD y estas sustancias, además, vienen adulteradas"
"frecuentemente esos adulterantes suelen ser catinonas, que son sustancias químicas que tienen un efecto en algún punto similar a las moléculas, que también son sintéticas, que producen una profunda alteración de la percepción y que tienen mayores riesgos de generar complicaciones para la salud".
El presidente de Fundartox y jefe de Toxicología del Hospital Fernández resaltó que se sigue observando "los 13 años como edad de inicio de consumo de alcohol". "No hemos logrado cambiar esta tendencia: la disminución de la edad del inicio de consumo de alcohol es un objetivo que aún no se puede alcanzar", señaló.