Greta Thunberg ha cumplido este martes con su meta de cruzar el Atlántico para estar en la Cumbre del Clima de Madrid sin saltarse sus principios. La activista, que no vuela en avión porque su impacto ambiental contribuye a la destrucción del planeta, ha llegado a Lisboa en el catamarán La Vagabonde tras 21 días de viaje desde Salt Ponds, en el Estado de Virginia (Estados Unidos).
La adolescente ha desembarcado con su cartel de Skolstrejk för Klimatet (huelga escolar por el clima), entre cánticos de "bienvenida Greta" y "la voz de Greta es nuestra voz", mientras de fondo sonaba una batucada.
Heading into Lisbon!! pic.twitter.com/9p72ONByAm
— Greta Thunberg (@GretaThunberg) December 3, 2019
La joven permanecerá este martes en Lisboa, pese a que inicialmente se había informado de que por la noche tomaría el tren nocturno que une la capital portuguesa con Madrid. Será la primera visita de Thunberg a la capital española desde que saltó a la fama hace solo 15 meses, cuando en Estocolmo tomó la decisión de dejar de ir a clase los viernes para protestar por la emergencia climática. Su gesto fue imitado en todo el mundo gracias al poder de las redes sociales.
A las siete de la mañana (hora peninsular española), la activista, de solo 16 años, había tuiteado en inglés una foto de la costa portuguesa con las palabras "¡tierra a la vista!". Hacia las diez, envió otro mensaje, con tres fotos, en el que se lee "¡llegando a Lisboa!". Finalmente, cerca de la una y media de la tarde, han arriado las velas de la embarcación y han encendido los motores, impulsados por agua y sol, para atracar en el muelle Santo Amaro, junto al Puente 25 de abril, donde desde primera hora se concentraban decenas de simpatizantes —medio millar a mediodía— y muchos periodistas para recibir a Thunberg.
"Ella no es la diosa del movimiento por el clima, pero nos da visibilidad y eso nos ayuda", dice Andrea Galvão, de 19 años, miembro de Fridays for Future en Lisboa, parte del movimiento global inspirado por la adolescente sueca, que ha acudido a recibirla.
Tras el desembarco de la activista, el alcalde de Lisboa, Fernando Medina, le ha dado la bienvenida. El regidor ha dicho que es un "privilegio" tener aquí a "una voz destacada en la lucha contra el cambio climático", y que es necesaria para ganar una batalla que ahora mismo se está perdiendo.
Han acompañado a Greta Thunberg en la travesía por el Atlántico su padre Svante, los dueños australianos del barco, Elayna Carausu, de 26 años, y su pareja Riley Whitelum, de 35, el bebé de ambos de 11 meses, Lenny; y la navegante profesional británica Nikki Henderson, de 26.
La estancia de Thunberg en Portugal será breve. Dará una rueda de prensa desde el puerto, donde estará acompañada por el alcalde de Lisboa y por dos activistas de Fridays For Future en Lisboa, Matilde Alvin, de 18 años, y Beatriz Farelo, de 20. Luego descansará en un hotel, según la prensa portuguesa.
La joven sueca se encontraba en Estados Unidos porque había viajado allí en velero para asistir a la Asamblea anual de las Naciones Unidas en septiembre. Se ha tomado un año sabático en su escuela secundaria en Suecia y su idea era quedarse en el continente americano hasta diciembre porque la Cumbre del Clima iba a celebrarse inicialmente en Chile. Pero la cancelación de la cita en Chile y su traslado a Madrid, a principios de noviembre, la llevaron a pedir ayuda para llegar a tiempo y de modo sostenible a España. Así fue como su padre y ella conocieron a los jóvenes australianos dueños del barco, que llevan cinco años dando vueltas por el mundo. La marinera Henderson, con experiencia en carreras transoceánicas, se unió a la aventura y fue la capitana del barco.