Un caso judicial sin precedentes sacude a Córdoba: un joven de 19 años fue imputado por utilizar inteligencia artificial para crear deepfakes sexuales, montajes digitales que superponen rostros de sus compañeras de colegio en imágenes pornográficas. La mayoría de las 16 víctimas son menores y enfrentan secuelas psicológicas importantes.
La causa avanzó a juicio oral bajo cargos de lesiones graves agravadas por violencia de género, encuadrándose en la Ley de Protección Integral a las Mujeres y la Ley Olimpia, que busca combatir la violencia digital. De ser condenado, el acusado podría recibir una pena de entre 3 y 20 años de prisión.
El fiscal Pablo Cuenca destacó que el daño emocional causado por este tipo de deepfakes debe considerarse una forma real de violencia con consecuencias tangibles. El joven descargaba fotos de redes sociales, aplicaba una técnica de face-swapping para insertar rostros en cuerpos explícitos, y luego subía los videos a sitios porno con los nombres reales y frases denigrantes.
Pese a las órdenes judiciales, muchos de esos contenidos siguen disponibles en buscadores como Google, dificultando la erradicación del daño digital. Este caso visibiliza los desafíos legales y sociales frente a la rápida evolución tecnológica y la necesidad de proteger a las víctimas en el entorno digital.