Uno de los murales ecológicos más grandes de Latinoamérica, el primero en usar este estilo en Venezuela, busca crear conciencia ecológica entre los pobladores de Caracas.
La obra del joven artista plástico de 23 años Oscar Olivares, tiene como protagonistas a cuatro gigantescas guacamayas hechas con tapas plásticas recicladas, sobre la pared de una pequeña plaza del barrio caraqueño de El Hatillo. La imponente imagen busca recordar a los habitantes la importancia de salvar el planeta.
El mural de Olivares fue erigido con el apoyo de la organización ambientalista local OkoSpiri y el Movimiento en la Arquitectura para el Futuro.
Al hablar de los alcances de la obra el artista, quien fue el pintor más joven del ArtExpo de Nueva York de 2017, no dudó en identificar al mural como el más importante compromiso profesional de su carrera, la cual inició cuando tenía 14 años.
Además de las cuatro guacamayas y el araguaney en la composición, también están plasmados cuatro grandes girasoles, las montañas del parque nacional de El Ávila, que rodea la capital venezolana. A su vez, puede verse un grupo de edificios que se pierde entre una verde pradera y un cielo estrellado y con dos pequeños platillos voladores, elementos característicos del trabajo reciente del pintor.
Esta representa una obra arriesgada para Olivares. Debemos destacar que se aleja de lo que fueron los orígenes del artista como ilustrador digital de superhéroes. En este caso, el joven recurrió a la técnica del puntillismo yuxtaponiendo decenas de miles de tapas, con sus colores originales, para darle forma y vitalidad a las diferentes figuras de la composición.