La Federación Universitaria Argentina (FUA) y la Federación Universitaria de Rosario (FUR) pusieron en marcha un relevamiento sobre salud mental estudiantil que se desarrolla simultáneamente en más de 11 provincias. La iniciativa busca identificar las principales preocupaciones de los universitarios y utilizar la información recopilada para diseñar estrategias de prevención y acompañamiento.
El programa surge en un contexto de preocupación por el bienestar emocional de las juventudes. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) citados en la presentación, más de mil millones de personas atraviesan problemas de salud mental en el mundo, mientras que la ansiedad y la depresión figuran entre las afecciones más frecuentes.
La propuesta contempla tres líneas de trabajo: Primeros Auxilios Psicológicos, talleres psicoeducativos y formación de referentes estudiantiles. Estas herramientas apuntan a fortalecer la escucha, detectar situaciones que requieran atención profesional y generar espacios de cuidado dentro de las universidades.
Camila Ferrini, presidenta del Centro de Estudiantes de la Facultad de Psicología e integrante de Pulsión, destacó la importancia de conocer qué situaciones afectan a los jóvenes. “Queremos saber qué nos preocupa, qué nos angustia, qué nos afecta y qué nos sostiene”, expresó al explicar la necesidad de acompañar a los estudiantes.
Desde la Universidad Nacional de Rosario también respaldaron el proyecto. Victoria Genesini, secretaria de Bienestar de la Facultad de Psicología, sostuvo que la educación y la salud constituyen derechos y valoró la participación estudiantil en la elaboración de propuestas de prevención.
Por su parte, Héctor Botia, estudiante de Medicina de la UNR e integrante de Impulso, remarcó que “la salud mental es salud”. El joven señaló que el relevamiento responde a situaciones que las agrupaciones estudiantiles ya identifican entre sus compañeros.
Una vez procesados los resultados, la FUA y la FUR buscarán convertir el diagnóstico en políticas universitarias y públicas de acompañamiento. El objetivo es que cada territorio cuente con herramientas acordes a sus necesidades y que las instituciones fortalezcan sus redes de prevención y cuidado.