Rosario

La madama encargada de la prostitución VIP de promotoras

Una empresaria de La Tablada detenida por la Policía Federal es la acusada de controlar a la red de promotoras que se prostituía en el autódromo Fangio de Rosario mediante una “agencia de publicidad”. Será indagada hoy por el juez Canicoba Corral junto a un reconocido empresario que cayó por ser su financista.

K.L, de 44 años, empresaria gastronómica en los papeles, fue arrestada por la Unidad de Investigación sobre Trata de Personas de la PFA el domingo último entre los motor home en un playón del autódromo Fangio de Rosario. El hecho sucedió mientras comenzaban las carreras en la final de la categoría Turismo Nacional.

El negocio de las promotoras prostituidas es una constante del automovilismo. En carpas de fanáticos, en motorhome o en hoteles y burdeles en las ciudades donde llega la competencia. Las chicas, dicen los habitués, de una forma u otra, siempre están. Y detrás de las chicas, de acuerdo a las acusaciones en su contra, está K.L.

En el autódromo Fangio, el Programa Nacional de Rescate entrevistó y resguardó a 15 mujeres, promotoras con ropa adherente y paraguas con marcas comerciales. Varias de ellas, según la investigación, eran prostituidas por ella y le reportaban el dinero. A K.L le habían intervenido el teléfono hace meses. Las comunicaciones revelaron que el plantel era doble: K.L controlaba promotoras que no eran prostituidas, como promotoras que sí, un grupo de mujeres reclutado supuestamente por ella misma en su zona, estable, con nombres que se repetían.

El sexo por dinero rara vez ocurría en los autódromos, quizás en los motorhome en los playones. Los pases ocurrían principalmente en hoteles alrededor de los circuitos. No había un tarifario escrito en piedra, un número fijo por hora y modalidad. Existía, al parecer, cierta libertad de criterio. Hay una frase inquietante que llegó a oídos de la Policía: “Mamita, si le sacás 10 lucas dame un poco a mí”.

K.L tenía más de 100 mil pesos en su poder cuando la detuvieron, además de documentos sobre el manejo de las mujeres bajo su control y un teléfono celular. Curiosamente, esa plata habría estado destinada a pagarles a las promotoras que no eran prostituidas.

En rigor, el servicio de K.L no era una cosa chica, un menudeo desorganizado: tenía lo que ella misma denominaba una “agencia de publicidad” con una página en Facebook que muestra a jóvenes promotoras que llevan los logos de distintas marcas. Hasta tenía un uniforme básico para las mujeres con su propio nombre en la falda. Su propia página la muestra a ella y las “promotoras” en distintos eventos del automovilismo a lo largo del país con los clásicos paraguas al menos desde abril de 2018.

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