La marca de indumentaria Frank & Oak , es actualmente una de las franquicias de ropa masculina de mayor crecimiento en el mundo, a pesar de que, hasta hace poco, sólo se conseguía por Internet. Sus creadores, los canadienses Ethan Song y Hicham Ratnani, vieron la brecha tecnológica que se generaba hace unos años y decidieron invertir en un proyecto de venta de vestuario por internet que se preocupara íntegramente en el cliente y el vínculo con este.
La nueva compañía tenía un claro objetivo: conquistar varones de entre 20 y 35 años, con prendas para distintos ámbitos, no sólo el laboral. “Sentimos que había un gran espacio para una marca más creativa, orientada a los millennials masculinos”, rememora Song.
“Con ese fin en mente desarrollamos un servicio al que denominamos ‘estilismo personal’.” El enfoque se concentra en generar una relación online entre sastre y cliente. Luego de que el usuario contesta unas preguntas, acerca de cuáles son los estilos que más le gustan, el presupuesto del que dispone y el talle que utiliza, el usuario recibe un mail con prendas sugeridas por un especialista, sobre la base de las respuestas dadas.
“A su vez”, comenta Song, “los asesores van a querer que sus asesorados les provean más información, porque quieren ayudarlos. Y cuanto más ellos colaboren, más los especialistas podrán guiarlos, y así se construirá una relación real”.
Asimismo, el catálogo y la oferta de las prendas en dinámica y está en constante fluidez con las tendencias del momento. En lugar de quedar fija para siempre, cada colección es retirada del mercado al cabo de un par de meses. Así, los clientes están atentos a los nuevos lanzamientos y, también, se les proporciona la tranquilidad de que, una vez que escojan una prenda, no mucha gente les robará la exclusividad.
Los usuarios más fieles tienen la opción de asociarse al programa Elevator, que ofrece descuentos y envíos gratis por un pago de US$ 20 anuales.
De esta forma, este increíble emprendimiento para millennials explotó. En 2013 llegó el primer local físico. Song y Ratnani decidieron abrirlo en Montreal, la ciudad donde arrancó todo. El “Atelier”, tal como lo bautizaron, posee la particularidad de no ser solamente un lugar para comprar ropa de moda, sino mucho más. Hay una cafetería para los clientes, y un servicio de barbería, para que todo aquel que vista una prenda de Frank+Oak muestre también su estilo en su corte de pelo o en el look de su rostro.
El reconocimiento público no sólo se ve reflejado en los cientos de miles de descargas de la aplicación de la empresa, tanto en Android como en el iOS de Apple, sino en la presencia de las prendas en las páginas de las más prestigiosas revistas de estilo para hombres, como GQ o Esquire.
En su rol de empresarios, además, Song y Ratnani obtuvieron la distinción de Deloitte, quien puso a Frank+Oak al tope de la última edición de “Technology Fast 50”, un ranking de las empresas que mejor uso hicieron de los avances tecnológicos como vehículo de evolución en los últimos cuatro años.
Finalmente, hace menos de un año, Frank+Oak dio el paso que tenía pendiente, y se lanzó a conquistar la otra mitad del mercado. Su primera línea para mujeres no se diferencia, en esencia, del espíritu de las colecciones masculinas: está dirigida a millennials, apunta a su espíritu emprendedor, y destaca valores como la independencia, la pasión y la creatividad. Tanto las camisas, como las remeras y los sweaters fueron pensados como vestidos.