Salida excepcional

Nahir Galarza salió de la cárcel por un permiso especial y visitó a su abuela enferma en Gualeguaychú

La Justicia autorizó una salida humanitaria bajo custodia desde el penal de Paraná. La visita duró una hora y se realizó con fuerte operativo de seguridad.
La Justicia autorizó una salida humanitaria bajo custodia desde el penal de Paraná. La visita duró una hora y se realizó con fuerte operativo de seguridad.

Nahir Galarza fue autorizada a salir de la Unidad Penal número 6 de Paraná y viajó a Gualeguaychú para visitar a su abuela, quien atraviesa una enfermedad oncológica. La joven, condenada a prisión perpetua por el crimen de Fernando Pastorizzo, obtuvo un permiso excepcional otorgado por la Justicia por razones humanitarias.

La salida se concretó durante la mañana y se extendió por aproximadamente una hora. El traslado se realizó bajo un estricto operativo de seguridad, con custodia permanente de personal penitenciario que supervisó cada movimiento desde el penal hasta el domicilio familiar.

La autorización fue dispuesta por el Juzgado de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad número 2 de Gualeguaychú. El pedido fue impulsado por su defensor y avalado tras la constatación médica de la situación de salud de su abuela, lo que habilitó este tipo de salida poco frecuente en el sistema penitenciario.

Según explicaron desde el Servicio Penitenciario, antes del encuentro se realizó una inspección del lugar para garantizar condiciones de seguridad. Una vez finalizada la visita, Galarza fue trasladada nuevamente a la cárcel de Paraná sin que se registraran incidentes durante el operativo.

Este tipo de permisos son excepcionales y se conceden en contextos específicos vinculados a situaciones críticas de familiares directos. La medida busca sostener vínculos personales en escenarios límite, aunque siempre bajo protocolos estrictos de control.

Galarza cumple su condena desde 2018 y actualmente participa en actividades educativas y laborales dentro del penal. En el último tiempo completó una formación en salud mental y se mantiene activa en talleres y tareas dentro de la unidad, donde también da clases de actividad física.

El caso, uno de los más resonantes de los últimos años, vuelve a escena con cada novedad judicial o movimiento dentro del régimen penitenciario. Su condena a prisión perpetua quedó firme en 2019 tras ser considerada culpable de homicidio calificado por el vínculo.

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