Horror

Nxivm, la secta que reclutaba esclavas sexuales y las marcaba con hierro vivo

La condena a la heredera de una de las familias más ricas de Canadá puso en el primer plano a un supuesto grupo estadounidense de autoayuda que en realidad reclutaba mujeres para convertirlas en esclavas sexuales. Hay varias celebridades involucradas.

Por muchos años quienes oyeron hablar de Nxivm en Estados Unidos pensaban que se trataba de un grupo de autoayuda. Uno de esos que organizan talleres y charlas para que las personas aprendan a amarse a sí mismas, superen sus traumas y adicciones, y encuentren su verdadero sentido en la vida.

No había razón para sospechar que detrás había algo perverso, porque a sus actividades iban empresarios, deportistas famosos y celebridades de Hollywood que hablaban maravillas de las charlas y de Keith Raniere, el líder de la organización.

Pero desde octubre de 2017 han venido apareciendo historias sórdidas de Nxivm (pronunciado nexium), que incluyen tráfico de mujeres, esclavitud sexual y hasta un culto secreto en torno a Raniere.

Este terminó en la cárcel por tráfico sexual y explotación infantil, entre otros delitos, y podría recibir cadena perpetua. Esta semana, además, condenaron a seis años de cárcel a Clare Bronfman, la millonaria canadiense heredera de la familia dueña de la marca de licores Seagram, por financiar la operación y ayudar a reclutar mujeres ilegalmente.

Nxivm se autodescribía como una “comunidad guiada por principios humanitarios que busca empoderar a las personas y responder preguntas importantes sobre lo que significa ser humano”, es decir en otras palabras, un grupo de autoyuda.

La organización con sede en Albany, Nueva York se fundó en 1998 y asegura haber trabajado con más de 16.000 personas.

Los talleres, que costaban mil dólares cada uno, pretendían utilizar métodos científicos inventados por Raniere, quien fue promovido como el hombre más inteligente del mundo.

Una de las asistentes a esos tallares declaró ante el juez, que esta organización era realmente un grupo secreto de mujeres que fueron marcadas con sus iniciales en el cuerpo, preparadas para ser sus parejas sexuales, lo que llevó a la reputación de Nxivm como un “culto sexual”.

Según los fiscales, el “modus operandi” era “lavar los cerebros” de los integrantes.

Durante años, Raniere mantuvo un harén con unas 15 a 20 esclavas sexuales, una de ellas con 15 años

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