El mercado de galletitas en la Argentina sumó un lanzamiento que no pasó inadvertido. Oreo presentó una edición limitada sabor menta, una apuesta que rompió con los rellenos tradicionales y desató una fuerte polémica entre consumidores. Desde el anuncio oficial, el producto se convirtió en tema de conversación en redes sociales, con opiniones marcadamente divididas.
La nueva variante no propone un simple cambio estético, sino una experiencia sensorial distinta, que desafía a los paladares más conservadores. En un contexto donde las marcas buscan impacto y viralización, Oreo apostó por una combinación clásica pero controvertida, chocolate y menta, trasladada esta vez a una galletita de consumo masivo.
El producto se comercializa bajo el lema “Divide pero no pasa desapercibida” y llega en un envase de 118 gramos, con un diseño verde menta que se diferencia claramente del histórico azul de la marca. Al tratarse de una edición limitada, su presencia en las góndolas será temporal y dependerá del stock disponible.
La discusión alrededor de este sabor no es nueva. La mezcla de chocolate y menta tiene seguidores fieles y detractores acérrimos, que suelen asociarla tanto a helados y bombones premium como a sabores vinculados a productos de higiene. Ese contraste quedó expuesto con fuerza tras el lanzamiento, especialmente entre un público joven acostumbrado a probar propuestas innovadoras.
Las Oreo menta ya se consiguen en supermercados, autoservicios y kioscos de todo el país. En plataformas como Instagram y TikTok, las reseñas se multiplicaron rápidamente. Mientras algunos usuarios destacan el equilibrio entre el cacao y la frescura del relleno, otros cuestionan la “sensación refrescante” aplicada a una galletita dulce.
Más allá de las preferencias personales, el lanzamiento volvió a colocar a Oreo en el centro de la escena. La polémica funcionó como estrategia, reforzando su posicionamiento en el segmento de snacks y dejando abierta la pregunta frente a la góndola: ¿innovación acertada o experimento fallido?