La aplicación de origen rusa se volvió tendencia en el último tiempo. Las redes sociales se plagaron de fotos de gente que envejeció su propio rostro por diversión. Ahora, el revuelo se transformó en preocupación por los riesgos que la app representa para los datos que se generan al utilizarla.
FaceApp se descarga de manera libre y gratuita, no requiere que se acepte el contrato de “términos y condiciones de uso”. Dicho acuerdo especifica que al utilizar la aplicación se está cediendo los derechos y datos de toda la información que subimos al servidor.
La misma app saca informa que la información es “transferible, perpetua, irrevocable, no exclusiva, libre de regalías, mundial, totalmente pagada, para usar, reproducir, modificar, adaptar, publicar, traducir, crear trabajos derivados, distribuir, ejecutar públicamente y mostrar su contenido de usuario y cualquier nombre, nombre de usuario o imagen proporcionada en relación con su contenido de usuario en todos los formatos y canales de medios conocidos o desarrollados posteriormente, sin compensación para usted”.
Como se trata de una aplicación de origen ruso está regida por las normas de control de datos de La Unión Europea. Por esta razón, FaceApp explica que si el usuario que la utiliza no vive en la UE puede transferir sus datos a servidores de distintos países.
Aunque la aplicación afirma que “la mayoría de las fotos se borran tras 48 hs”, no hay un número específico de cuantas son verdaderamente eliminadas. Tampoco cuenta con una opción para que el mismo usuario pueda borrar los datos personales, como si lo tienen otras apps de fines similares.