Lo definen como una “ética” diferente a la de la fidelidad y la monogamia, cuyo objetivo es no hacer sufrir al otro.
'responsabilidad afectiva', esta frase quiere decir que existe una ética posible en los vínculos por fuera de la pareja tradicional, “sean poliamorosos o no", describe Tamara Tenenbaum, escritora y licenciada en Filosofía.
En este contexto, la responsabilidad afectiva viene a decirnos que cuidemos al otro todo lo que sea posible para evitar, no el sufrimiento, pero sí el dolor innecesario. Se trata de hacerse cargo, enfrentar las situaciones, de ser claros en los vínculos, de cuidar al otro, aunque cuidarlo signifique decirle que una relación ya no va más.
“La responsabilidad afectiva significa tener presente que todo acto tiene sus consecuencias y uno debe hacerse cargo de ellas. La responsabilidad afectiva, en este sentido, implica que, si uno está en relación con otra u otras personas, todo acto que realice va a tener una consecuencia en esa o en esas personas. Tiene que ver con la empatía”, explica Vivián Dufau, sexóloga y terapeuta sexual.
La masificación del concepto aparece en un intento de conversar con la agenda feminista sobre la necesidad de repensar los modos en que nos relacionamos históricamente. Desde este punto de vista, por ejemplo, muchas mujeres protestan contra la idea de que demandarle una respuesta a un hombre con la que una entró en un vínculo de cierta duración y confianza sea "ser una loca"; ciertos destratos instalados, según el cual una mujer que dice lo que quiere es siempre una pesada, una tonta o una desquiciada, se reversionan entonces como "irresponsabilidades", poniendo el foco no solo en quien espera una respuesta sino también en quién sembró una expectativa -aunque sea sin darse cuenta- y luego decide defraudarla.
Por supuesto, aunque los casos que más se discutan son aquellos que involucran estereotipos de género, este tipo de destratos no son exclusivos de los varones heterosexuales; personas de todas las expresiones de género y orientaciones sexuales caen en ellas, y este tipo de reclamos se escuchan hoy en contextos muy diversos.
Los conceptos tienen un significado, también, de acuerdo a las circunstancias de cada persona. Aunque pensarlos colectivamente pueda servir (sirve, de hecho) para romper formas y moldes, su sentido último depende de la apropiación que hagamos de ellos. Y, en este caso, de cuán abiertos estemos a cambiar las formas de vincularnos, a ser responsables con nosotros mismos primero, para poder ser responsables con los demás después.