“Ya sabés a esta hora cómo estoy, me pongo loco, loco, loco”... Con esa frase arranca “Bar La Perla”, la canción que convirtió a Ilan Amores en el artista revelación de La Velada del Año 2025. Mientras Gaspi subía al ring en el evento de boxeo más visto del streaming mundial, Ilan marcaba presencia con su hit cargado de cumbia, rebeldía y estilo.
Pero su historia no empieza en un ring. Ilan nació en Buenos Aires y se crió en Misiones, hijo de un padre chaqueño y una madre misionera. Su primer amor fue el punk rock: a los 7 ya soñaba con tocar la batería, y no mucho después se convirtió en bajista de Argies, una banda punk argentina con la que giró por Europa y Asia.
En paralelo a la música, también trabajó como modelo para marcas, comerciales y bebidas. "Hacía lo que sea para poder ahorrar y bancarme mi proyecto musical", contó en una entrevista. Esa calle le dio olfato: entendió los códigos de la ciudad, del under, de la noche.
De la guitarra punk al teclado cumbiero
Con los años, Ilan abrazó la cumbia como forma de expresión. Fascinado por su riqueza rítmica y cultural, formó el proyecto Chico Chico, donde mezcló sus influencias: de Pablito Lescano y Antonio Ríos, hasta Manu Chao y Andrés Calamaro.
“No hay cómo escaparle a la cumbia. Está en nuestro ADN. En vez de una guitarra Les Paul, hay un teclado Korg, un güiro, campana… y pensé: ‘todo esto lo quiero también’”, reflexionó.
Su estilo fresco y auténtico lo hizo viral en redes, y su música empezó a circular en los sets de DJs y productores. Incluso, Bizarrap incluyó uno de sus temas en sus sessions, y recibió el apoyo de figuras como Damas Gratis, Danilo Montana y Ysy A.
La consagración llegó con La Velada del Año 2025, el megaevento de Ibai Llanos, donde Gaspi lo eligió personalmente para su entrada al ring. Con eso, Ilan Amores dejó de ser promesa para convertirse en presente.