El intendente de Coronel Rosales, Rodrigo Aristimuño, describió un panorama crítico para las finanzas municipales y aseguró que el distrito atraviesa un “cuello de botella enorme” por la caída de la coparticipación y el aumento constante de las necesidades sociales.
El jefe comunal sostuvo que la situación económica golpea tanto a los vecinos como al propio municipio. Según explicó, los incrementos en tarifas, combustibles y alimentos profundizaron las dificultades diarias y generaron una presión cada vez mayor sobre los servicios locales.
“Me costó muchísimo juntar la plata para pagar los sueldos”, reconoció Aristimuño al referirse a las últimas obligaciones salariales del municipio. Además, reveló que los funcionarios de su gestión tienen los salarios congelados desde hace meses y que él mismo acumula dos meses de atraso en el cobro de su sueldo.
El intendente también alertó sobre el estado del sistema sanitario local y vinculó parte de la crisis con la situación de IOSFA y la eliminación del Plan Remediar. En ese contexto, remarcó que comenzaron a faltar medicamentos básicos y describió un escenario de fuerte deterioro social.
“Hoy el problema es que una mamá va a buscar un ibuprofeno y no lo tiene”, afirmó el dirigente peronista. Además, indicó que el municipio ya tuvo que avanzar con desdoblamientos salariales mientras la recaudación sigue cayendo y la demanda de asistencia continúa creciendo.
Para cerrar, Rodrigo Aristimuño cuestionó el rumbo económico del gobierno nacional y resumió el presente del distrito con una frase contundente: “Está caro vivir y no alcanza nada”.