La histórica firma Lácteos Verónica paralizó casi por completo la actividad en sus 3 fábricas de la provincia de Santa Fe, ubicadas en Clason, Lehmann y Suardi, y dejó en una situación crítica a unos 700 trabajadores que arrastran sueldos impagos desde octubre.
La falta de respuestas empresariales agrava un escenario que ya impacta de lleno en las economías locales.
Los trabajadores de Lácteos Verónica están ocupando las tres plantas para enfrentar el lock out patronal. La empresa incumplió un acuerdo para el pago de salarios y decidió cerrar las plantas en forma ilegal. Los trabajadores la ocuparon.
— Luca Bonfante (@lucabonfante_) January 15, 2026
Memorias anticipadas del futuro. pic.twitter.com/OHlhEpfv3P
La detención de la producción no solo compromete la continuidad de los puestos laborales, sino que también pone en jaque a comercios, proveedores y servicios de localidades donde la empresa es uno de los principales motores económicos. La incertidumbre crece con el paso de los días y no hay señales claras de reactivación.
Desde ámbitos oficiales indicaron que la compañía no informó si existe un plan para retomar la actividad ni cómo piensa afrontar el pago de salarios y deudas acumuladas.
Las medidas de retención de tareas, que en otros contextos forzaban instancias de negociación, ya no generan efectos ante la ausencia total de definiciones.
El conflicto se profundizó aún más con la suspensión del transporte de personal hacia la planta de Clason por deudas impagas con la empresa de colectivos, lo que terminó de aislar a los trabajadores y expuso las tensiones internas con el gremio Atilra, en medio de un escenario de creciente desesperación.