Santiago Oría, cineasta personal y estratega de medios del presidente Javier Milei, quedó interesado en los videos de Lucía Libertaria, una supuesta influencer oficialista que defendía las políticas del Gobierno. El detalle que desconocía era determinante: la joven no existía y había sido creada íntegramente mediante inteligencia artificial.
El episodio fue reconstruido por The New York Times en un artículo sobre la política argentina frente al desarrollo de la IA. Oría destacó la forma en que la influencer comunicaba las posiciones oficialistas y llegó a describirla como “inteligente” y “relinda”.
Su entusiasmo fue más allá del comentario. Según relató al periódico estadounidense, llegó a plantear que había que darle mayor protagonismo y exposición dentro de la comunicación vinculada con el espacio libertario.
Lucía Libertaria mantiene perfiles donde aparece como una joven militante y creadora de contenido favorable al Gobierno. La identidad construye además una supuesta vida cotidiana mediante imágenes y publicaciones, aunque detrás del personaje no existe una persona real.
Cuando Oría descubrió que estaba frente a una creación artificial, admitió que perdió el interés. Sin embargo, relativizó el hecho de que la cuenta aparentara corresponder a una persona verdadera y sostuvo que le parecía “totalmente inofensivo” y que no encontraba nada dañino en ese tipo de contenido.
El episodio quedó incluido por el diario estadounidense dentro de un análisis más amplio sobre la postura de la administración de Milei frente a la inteligencia artificial. También mostró hasta qué punto los avatares hiperrealistas pueden confundirse con usuarios reales, incluso entre quienes trabajan profesionalmente con comunicación audiovisual.