Un informe elaborado por la Universidad Católica Argentina (UCA) encendió una señal de alerta sobre las condiciones de vida de los trabajadores. Según el relevamiento, el 78,5 por ciento de los asalariados modificó su alimentación durante la jornada laboral por motivos económicos, una señal del impacto que tiene el costo de vida sobre hábitos cotidianos.
El estudio muestra que el ajuste no solo se refleja en la calidad de los alimentos sino también en la frecuencia con la que se come durante el día. Muchos trabajadores optan por reemplazar comidas más nutritivas por alternativas más económicas o directamente reducir la cantidad de alimentos que consumen mientras trabajan.
Uno de los datos más preocupantes del informe es que el 61,1 por ciento de los asalariados reconoció que se salteó alguna comida durante la jornada laboral. Dentro de ese grupo, el 46,7 por ciento lo hace de manera ocasional, mientras que el 14,4 por ciento admite que ocurre con frecuencia, lo que refleja una estrategia recurrente para reducir gastos diarios.
El relevamiento también detectó un grupo que directamente no se alimenta durante el horario de trabajo. Según el estudio, el 22,6 por ciento de los trabajadores pasa entre ocho y doce horas sin consumir alimentos, una situación que puede afectar tanto la salud como el rendimiento laboral.
Los investigadores señalan que este fenómeno se observa con mayor intensidad entre trabajadores con menores ingresos. En particular, el informe detecta una incidencia más fuerte en empleados de pequeñas empresas, trabajadores del sector público y jóvenes de entre 18 y 29 años, quienes aparecen entre los grupos que con mayor frecuencia optan por reducir o eliminar comidas.
El estudio también analizó cuánto dinero destinan los trabajadores a su alimentación durante el horario laboral. Los datos muestran que el 43,9 por ciento gasta entre 5000 y 10.000 pesos por día, mientras que el 36,1 por ciento destina menos de 5000 pesos diarios a comer durante su jornada.
En contraste, solo el 20 por ciento de los trabajadores supera los 10.000 pesos diarios en gastos de alimentación, lo que evidencia las restricciones que enfrentan muchos asalariados para sostener una dieta completa mientras trabajan.
El informe concluye que apenas el 16,5 por ciento de los trabajadores se encuentra libre de privaciones alimentarias durante la jornada laboral, un indicador que refleja el fuerte impacto que la situación económica tiene sobre uno de los aspectos más básicos de la vida cotidiana.