Historia en Mar del Plata

Una joven de 23 años se desfiguró la cara en un accidente en rollers y mostró su recuperación

Sol Gari chocó contra un auto mientras patinaba por la costa y atravesó múltiples cirugías. Decidió registrar todo el proceso y hoy acompaña a otras personas desde sus redes.
Sol Gari chocó contra un auto mientras patinaba por la costa y atravesó múltiples cirugías. Decidió registrar todo el proceso y hoy acompaña a otras personas desde sus redes.

Sol Gari tenía 23 años cuando sufrió un accidente en rollers en la costa de Mar del Plata que le provocó graves lesiones en el rostro. El hecho ocurrió el 28 de mayo de 2025, cuando al bajar por una loma debió elegir entre subirse a la vereda o chocar contra un auto mal estacionado, y terminó impactando de lleno.

Tras el golpe, describió una escena de confusión y shock. Contó que no sentía dolor, pero sí percibía que algo no estaba bien, con el rostro hinchado, sangre y dificultad para reconocer qué partes de su cara estaban afectadas. Recién en el hospital comenzó a dimensionar la gravedad, aunque durante horas no recibió respuestas claras sobre su estado.

El momento más duro llegó días después, cuando pudo mirarse al espejo por primera vez. “No me reconocía”, recordó, y explicó que tuvo que atravesar un proceso emocional complejo al ver su rostro completamente distinto. Según relató, fue necesario hacer un duelo por la imagen que conocía de sí misma.

A lo largo de la recuperación, pasó por varias cirugías y enfrentó dificultades cotidianas como comer, dormir o incluso respirar con normalidad. En ese contexto, decidió empezar a grabarse y compartir su experiencia, primero como una forma de desahogo y luego como un canal para conectar con otras personas.

Sus publicaciones comenzaron a crecer y hoy reúne casi 110 mil seguidores, donde documenta cada etapa del proceso. Con el tiempo, ese espacio dejó de ser solo personal y se transformó en un lugar de acompañamiento para quienes atraviesan situaciones similares.

A menos de un mes del accidente, volvió a ponerse los rollers y enfrentó el miedo en el mismo lugar donde había caído. Ese momento, según contó, marcó un quiebre en su recuperación y le permitió recuperar la sensación de control sobre su vida.

Con el paso del tiempo, resignificó lo ocurrido y sostiene que la experiencia la transformó. Hoy, lejos de centrarse en la pérdida, asegura que logró reconstruirse y encontrar un propósito en compartir su historia.

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