Empleo

Los millennials y el primer empleo en Argentina

El primer trabajo es un desafío para los jóvenes millennials de la Argentina actual. La crisis económica del país y las transformaciones que los empleos existentes sufren por las nuevas tecnologías y la globalización, generan un marco dificultoso para aquellos adolescentes que hoy buscan insertarse en el mercado laboral. Esto se refuerza, más aún, cuando muchos de ellos no tienen la posibilidad de estudiar una carrera universitaria.

El Estado mantiene una cuenta pendiente: la ley del primer empleo que el Poder Ejecutivo envió al Congreso en abril de 2016 sigue sin tratarse. La intención es incentivar a los empleadores para que tomen a jóvenes de 18 a 24 años con menos de tres años de experiencia en el mercado formal.

Estudio realizado en 2018 por la consultora Trendsity en asociación con Arcos Dorados, Mc Donald's.
Estudio realizado en 2018 por la consultora Trendsity en asociación con Arcos Dorados, Mc Donald's.

"Para el 89% de los jóvenes la mayor dificultad es la necesidad de contar con experiencia previa; el 74% se refirió a la falta de oportunidades y el 71%, a la falta de confianza sobre la generación". Estos datos se desprenden de la investigación realizada por la psicóloga de la UBA, Mariela Mociulsky.

Según el Informe de Desarrollo Humano del Programa de la ONU, del año 2016, dos de cada diez jóvenes argentinos, de entre 15 a 24 años, no consigue trabajo estable. Esto se traduce como una de las tasas de desempleo juvenil más alta de América Latina.

En el caso de aquellos que no pueden acceder a la educación universitaria, culpan a las escuelas de no capacitarlos de manera efectiva para las exigencias del mundo laboral. En este sentido, los adolescentes denuncian que no cuentan con preparación práctica para afrontar cierto tipos de oficios.

Se evidencia ante este panorama una brecha entre las habilidades con las que cuentan los jóvenes y las que demandan los distintos empleadores.

Incluso, para aquellos jóvenes que pueden permitirse educación universitaria, la obtención de un empleo no es sencilla. Muchos chicos han criticado la falta de empleadores que apuesten por la sangre joven. Son pocas las herramientas que las instituciones educativas ofrecen para facilitar la transición de estudiante a trabajador, salvo contadas excepciones.

A su vez, cuando logran acceder a un trabajo remunerado, por la situación económica del país, la baja demanda y la gran cantidad mano de obra desocupada; este termina ingresando en los marcos de la explotación.

Podemos inferir que esta problemática se debe a una deficiencia estructural, el Estado debe trabajar por políticas que mejoren los sistemas educativos que forman a los jóvenes y, asimismo, apostar por fortalecer la economía del país y levantar la demanda laboral del país.

Se deben confeccionar estrategias que combinen la educación en los espacios formativos, como el aula, con la preparación profesional práctica. Asimismo, las diversas instituciones capacitadoras de jóvenes deben fomentar el desarrollo de las habilidades de los adolescentes para que puedan adaptarse rápidamente en el mercado laboral actual.

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