Taringa, fue pionera a nivel local y enfrentó un extenso juicio de la Cámara Argentina del Libro, por violación de copyright, que ganó. Ahora será parte de IOVLabs, una empresa de blockchain. No trascendieron oficialmente las cifras del negocio.
“Ahora no nos vamos a deshacer de la empresa. Sí por ahí podríamos recibir una inversión para crecer y en lugar de estar acá, por ejemplo, tener una oficina en Puerto Madero, con 10 LCD y 30 empleados más. En seis meses Taringa va a ser todavía más realidad y menos promesa. Y eso es más dinero haciendo lo que nos gusta”.
Matías Botbol, Hernán Botbol y Alberto Nakayama. La red crecía basada en el contenido que iban creando los usuarios y sostenida en los comienzos por los ingresos de una empresa de hosting de Internet de los socios, Wiroos. Muy rápido, en medio del éxito inicial, generó un polémico sitio porno paralelo llamado Poringa que aún existe.
Por estas horas, y luego de una vida algo tormentosa –que incluyó algunas denuncias y una demanda de la Cámara Argentina del Libro, que duró casi una década y terminaron ganando en juicio oral–, la red social argentina más conocida y pionera absoluta en la región, se vendió a IOVLabs, una compañía vinculada a blockchain, la tecnología detrás de la criptomoneda bitcoin. Seguirá existiendo como tal y promete acelerar su estrategia de pagarle por los contenidos que generen a los miembros de la red.
Según datos de la propia empresa, se trata del sitio entretenimiento más visitado de América Latina y España; tiene 30 millones de miembros registrados, 1.000 comunidades activas, más de 13 millones de usuarios activos por mes y genera más de 8 millones de acciones diarias.
Los 11 empleados de Taringa, incluido el CEO (llegaron a ser casi 40), seguirán en la empresa.