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La millennial que siguió, y cumplió, sus sueños

Daniela Sandoval estudió derecho en la UCA, única hija mujer de hermanos trillizos, cruzó el Pacífico en busca de cumplir su sueño: vivir cerca del mar. Sin experiencia, comenzó repartiendo volantes, haciendo ramos para San Valentín y vendiendo cremas. Hoy maneja un restó brasileño en la playa más top.

Daniela nació en Hurlingham, padre empresario, madre ejecutiva de cuentas, fue siempre al mismo colegio (allí se recibió), y conoció a sus amigos. Luego, se la jugó, dejó atrás su familia, a sus amigos, a su perro, y a su profesión, cruzó el Pacífico, y alcanzó la meta más difícil: la independencia.

El primer plan fue Barcelona. Cerca del mar, el mismo idioma, y una cultura bastante similar a la argentina. Sin embargo, la novia de un amigo la tentó a ir más lejos. “Me estoy yendo a Australia en diciembre, me dijo, y me invitó a ir con ella. Lo pensé varias semanas, y veinte días antes saqué el pasaje: ¡el más caro de mi vida!”.

El destino elegido en Australia fue Bondi Beach, una de las playas más codiciadas del país: arenas blancas, olas para surf y relax para el cuerpo y el alma.

Sus días se dividían entre el trabajo y la playa. Deprimida, sin un rumbo claro, Daniela se replanteaba todas sus decisiones.

“Un día, en casa, hablé con un amigo, Jack, que estaba en una situación parecida. Le propuse armar un proyecto urgente, porque si no tendría que volver a Buenos Aires”.

En tres semanas, con impulso y motivación, la dupla de amigos montó un plan de negocios gastronómico que dio vida a La Favela Bondi, un restaurante de comida y platos tradicionales de Brasil.

“La Favela Bondi Tiene espíritu alegre: empieza en su diseño, y termina en sus sabores. Además, todos los sábados tenemos feijoada con música en vivo. Y lo mejor, a metros del mar”.

Y así, Daniela cumplió con esa frase que siempre rondaba su cabeza: “Trabajar descalza y cerca de la playa”.

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