El impacto de movimientos como “Me Too” y el “No es No” llegó para romper con los códigos tradicionales de cómo nos relacionábamos. Ahora, entendemos que el piropo, cuando nadie lo pidió, es un gesto de cosificación de violación de la intimidad. La galantería, “el caballero”, son conceptos arcaicos y obtusos. Las maneras se resignifican, se moldeando a los tiempos de cambio que soplan.
La seducción entró en ese torbellino revisionista. Los roles tradicionales de seducción están rotos. El levante clásico, la lógica en la que uno (varón) siempre avanza y el otro siempre espera, perdió la hegemonía.
No porque el hombre haya dejado de buscar a la mujer -el camino naturalizado por generaciones-, sino porque la iniciativa ya no es sólo masculina y los vínculos vienen abriéndole las tripas a la tradición binaria de Cupido.
Los cambios generacionales y tecnológicos (los argentinos somos medalla de plata en el uso de aplicaciones de citas) construyen un escenario nuevo que muta vertiginosamente. Y seguirá mutando al final de estos miles de caracteres.
El 87% de las mujeres y 76% de los hombres encuestados por la UAI coincidieron en que las formas de vincularse cambiaron “mucho” o “bastante” en los últimos años. Allí entra en juego otro elemento clave. Al preguntarles por qué creen que cambiaron, la mayoría mira al celular: 6 de cada 10 lo atribuye a la irrupción de las aplicaciones de citas, como Tinder y Happn. Otro dato: de los que formalizaron una pareja, muy pocos se conocieron en el mundo virtual.
La encuesta no sólo muestra un reparto de la iniciativa, sino también una tendencia a la baja. En criollo, se encara menos. Más de la mitad reconoce que cuando una persona le resulta atractiva, no suele acercarse a hablar. El celular monopolizó la seducción.
No hay forma de plantear los códigos de seducción en 2019 sin pasar por las redes sociales y aplicaciones de citas, como Tinder y Happn. Aparecen en cada charla.
El uso en Argentina es alto. Un informe de la consultora de mercado inglesa Global Web Index afirma que el 50% de los argentinos adultos solteros, separados o viudos se conecta al menos una vez al mes estas aplicaciones. Es el segundo mayor registro mundial, detrás de China, y está por encima de la media de Latinoamérica (46%), que es ya de por sí la región con mayor uso. Medalla de plata.
Por cada mujer que ingresa a una app de citas, hay dos hombres. Esto, lo confirman en Happn, que tiene 2,8 millones de usuarios en la Argentina. El 64%, varones. En los cuatro años que lleva funcionando en el país la modificación fue leve (en 2015 eran 69% de hombres). Tinder no acepta dar cifras, pero informes de mercado indican que la tendencia es similar en todas las apps.
¿Hay claves para seducir en las redes? Algunas. La insistencia está mal vista. Casi el 60% de los usuarios prefiere ser contactado de un modo natural y casual, sin presiones. Hacer reír y mantener un diálogo interesante siguen en el podio. El mensaje del feminismo llegó también al plano de la sexualidad y las mujeres están más proactivas