Un innovador proyecto que surgió hace tres años entusiasma a miles de chicos de Misiones que buscan desembarcar en el mundo de la tecnología. Los jóvenes pueden desempeñar distintos roles y trabajar en proyectos en los que combinan inteligencia artificial, programación informática, electrónica y otras disciplinas.
La Escuela de Robótica de Misiones funciona en una vieja construcción de Posadas, rompiendo así el estereotipo de que todo lo vinculado a la tecnología debe estar en un edificio moderno, vidriado y lleno de pantallas.
Las aulas, donde en otra época los chicos aprendían las operaciones básicas de matemáticas, a leer y analizar oraciones, hoy ya no tienen pizarrones ni viejos armarios. Impresoras 3D, maquetas didácticas, kits, son los reemplazos. Y los chicos aprenden los principios básicos de la robótica jugando y experimentando de la mano de facilitadores técnicos y pedagógicos que conviven en las aulas, donde los viejos pupitres dejaron su lugar a enormes mesas circulares de trabajo.
Si bien hay otros emprendimientos educativos que trabajan en el área de robótica, los directivos de la escuela de Posadas aseguran que ésta es única en su tipo en el país. La misma es pública y gratuita, asisten chicos desde los cinco años, trabaja sobre proyectos que surgen de los mismos alumnos, suma la educación emocional y ahora también la "educación disruptiva".
La Escuela de Robótica nació en 2016 tras la firma de un convenio entre la Legislatura, Hewlett Packard e Intel. Mientras el Estado misionero se comprometía a poner a disposición un espacio físico y los recursos humanos necesarios, las empresas proveerían las computadoras, placas y todos los elementos tecnológicos para que los estudiantes puedan llevar adelante sus proyectos.
La formación de los chicos comienza a los cinco años y consta de seis trayectos que se dividen según las edades: Trendkids (5 y 6 años), Tecnokids (7 y 8 años), Maker Junior (9 a 12 años), Teen Maker ( 13 a 16 años), Team Inn (17 a 20 años) y High Maker (más de 20 años). Después de tres años de bucear en la tecnología y elaborar sus propios trabajos, los estudiantes egresan con el título de asistente técnico auxiliar en robótica.
En las aulas trabajan en equipo maestras de nivel inicial y primario, psicopedagogos, profesores de educación especial, analistas de sistema, técnicos electrónicos, electromecánicos, ingenieros.
A las aulas sumaron chicos con Síndrome de Asperger, autismo, retraso madurativo, que lograron adaptarse sin la necesidad de un profesor integrador.
Este año participaron de la Copa de Robótica que se realizó en Buenos Aires y se consagraron campeones. Ese triunfo les permitió viajar al Mundial de Robótica, que se realizó en Dubai, donde terminaron en el puesto 37 sobre un total de 189 países participantes.