El Sindicato de Trabajadores de la Educación Pampeana solicitó formalmente que la prohibición del uso de teléfonos celulares se extienda al nivel secundario, donde actualmente la restricción no rige. El planteo fue presentado el 11 de diciembre de 2025 ante el Ministerio de Educación de La Pampa y se apoya en situaciones cotidianas que, según los docentes, atraviesan las aulas de manera constante.
Desde el gremio señalaron que las interrupciones por notificaciones, la dificultad para sostener la atención y los conflictos en los vínculos se volvieron escenas habituales en las escuelas secundarias. “No necesitamos que nadie nos cuente qué pasa con los adolescentes, sucede delante de nuestros ojos cada hora”, advirtieron en el escrito elevado a la cartera educativa.
#AHORA #RTSNoticias
— RTS Medios (@RTSmedios) September 23, 2025
📚 Prohibición del uso de celulares en la primaria: El Ministerio de Educación dispuso que los alumnos no podrán usar teléfonos en las escuelas primarias.
🎙️ En RTS Noticias salimos a preguntar qué opina la gente sobre esta nueva medida.
📍Diversas miradas… pic.twitter.com/P59c6vjCUI
Si bien Si.T.E.P valoró la resolución ministerial que regula el uso de celulares en otros niveles, cuestionó que el secundario haya quedado excluido, aun cuando la propia normativa reconoce que el uso excesivo de estos dispositivos puede generar efectos negativos en la convivencia escolar, el clima institucional y el rendimiento académico.
Uno de los ejes centrales del reclamo es el impacto en la salud mental. El sindicato sostuvo que la adicción al celular y a las redes sociales se vincula con ansiedad, irritabilidad, problemas de atención y aislamiento, especialmente en la adolescencia, una etapa clave para la construcción de la identidad personal y social.
El documento también pone en duda que el uso pedagógico del celular sea una solución generalizada. Desde el gremio afirmaron que muchos docentes no cuentan con la capacitación suficiente para un aprovechamiento profundo y significativo de la tecnología, y recordaron que numerosos estudios siguen destacando la eficacia de la lectura en papel, la escritura a mano y el trabajo sin pantallas.
Otro punto crítico señalado es la exigencia de que los equipos directivos autoricen y supervisen cada uso pedagógico del celular, una tarea que, según Si.T.E.P, recae sobre estructuras escolares que ya se encuentran saturadas de responsabilidades administrativas, pedagógicas y sociales.
El reclamo se apoya además en datos concretos relevados a nivel local. Una encuesta realizada en noviembre de 2025 a 270 estudiantes de siete escuelas de Santa Rosa reveló que más de la mitad utiliza el celular seis horas o más por día, que el 90 por ciento reconoce distraerse en clase y que el 72 por ciento tuvo conflictos escolares vinculados al uso del teléfono, cifras que reforzaron el pedido de extender la prohibición al nivel secundario.