La citrícola tucumana Citrícola San Miguel quedó al borde del default luego de reconocer ante sus acreedores que no puede pagar la deuda en dólares que tomó durante el actual esquema económico. La empresa es controlada por Martín Otero Monsegur, un empresario identificado públicamente con el presidente Javier Milei y crítico habitual del peronismo.
La situación estalló luego de que la compañía admitiera que no estaba en condiciones de afrontar un vencimiento, obligando a los accionistas a realizar un aporte extraordinario de 15 millones de dólares para evitar el incumplimiento inmediato. Ese salvataje fue solo un parche. Bajo la gestión de Otero Monsegur, San Miguel acumuló deuda por unos 250 millones de dólares, y la semana pasada confirmó que no podrá cumplir con los pagos pactados.
Para soltar las fuerzas productivas y volver a ser un gran país pic.twitter.com/SZ1xpMYXCg
— Martin Otero Monsegur (@m_otero_m) June 12, 2024
Ahora la empresa negocia con sus acreedores una reestructuración que incluye patear vencimientos por cuatro años y reducir la tasa de interés, una maniobra que generó fuerte malestar en el mercado. El plan alcanza a las obligaciones negociables series X, XI y XII por hasta 120 millones de dólares, que serían reemplazadas por nuevas emisiones en pesos o en dólares, con menor tasa y un plazo de 42 meses.
El caso expone una dinámica repetida entre grandes empresarios argentinos que aprovecharon el dólar barato para endeudarse en moneda dura y hoy enfrentan un frente financiero asfixiante. Apenas meses antes del colapso, Otero Monsegur celebraba públicamente el rumbo económico y aseguraba que la empresa había pasado “a jugar a la ofensiva”.
Mientras ajusta cuentas en el país, San Miguel continuó expandiendo inversiones en el exterior. Inauguró una planta en Paysandú con una inversión estimada en 33 millones de dólares y montó otra instalación de última generación en el puerto de Coega, en Sudáfrica. Tras crecer también en Uruguay, la compañía aumentó su capacidad de molienda en un 60 por ciento, superando las 470 mil toneladas anuales.
Los números operativos no muestran una empresa en quiebra productiva. San Miguel controla cerca del 14 por ciento del procesamiento global de limón y mantiene un margen bruto positivo superior a 18 millones de dólares. El problema está en el plano financiero. Para el ejercicio acumulado a 2025, la firma registró un déficit financiero de 15,6 millones de dólares.