Nicolás “Tacho” Riera atraviesa la temporada teatral en Mar del Plata al frente de Sex, la obra de José María Muscari que propone una mirada directa y sin concesiones sobre la sexualidad. En ese contexto, el actor destacó una escena que genera incomodidad y fuerte identificación en el público: “Ella cuenta que cuando tiene sexo conmigo, piensa en otros”. Según explicó, lejos de ser una excepción, la reacción de la sala demuestra que se trata de una situación más frecuente de lo que imaginaba.
Riera sostuvo que el impacto de Sex no se limita a lo físico, sino que exige un compromiso total con el contenido. Afirmó que hablar de sexualidad a medias tintas no funciona, porque es un tema que atraviesa a todos y excede el acto sexual. En ese sentido, vinculó el eje de la obra con la libertad, la identidad y las contradicciones personales, elementos que aparecen expuestos escena tras escena.
El actor remarcó que una de las sorpresas más grandes fue la respuesta del público. Contó que muchas situaciones que parecían extremas o incómodas terminan generando reconocimiento colectivo. Para Riera, esa identificación transforma el relato en una especie de comedia involuntaria, donde lo absurdo de lo humano queda al descubierto.
En el plano profesional, explicó que Sex se consolidó como un proyecto de largo recorrido. Recordó que comenzaron en Mar del Plata en abril del año pasado, luego giraron por todo el país y finalmente surgió la propuesta de Carlos Rottemberg para realizar la temporada de verano, que se extenderá hasta febrero. En esta versión teatral, solo cuatro actores están en escena, lo que intensifica la exigencia actoral y corporal.
Sobre el cuidado físico, Riera se mostró relajado y marcó distancia con los mandatos estéticos. Dijo que prefiere disfrutar de la comida y entrenar para darse gustos, y se permitió una comparación humorística con su compañero Diego Ramos, a quien describió como impecable desde lo físico.
Fuera del escenario, el actor atraviesa un momento de mayor calma. Mientras avanza la construcción de su casa en Chapadmalal junto a Thelma Fardín, el proyecto familiar ocupa un lugar central. Riera anticipó que la obra estará terminada a fines de enero y describió este cambio de ritmo como parte de una etapa más tempranera, alejada de la noche, pero no del disfrute.