La inminente llegada de vehículos eléctricos e híbridos de la marca china BYD volvió a encender la polémica en el escenario político y económico.
La decisión del Gobierno de habilitar un cupo de importación sin aranceles derivó en un cruce público entre el ministro de Economía, Luis Caputo, y el diputado nacional Miguel Ángel Pichetto, que cuestionó con dureza la medida.
Hola Miguel. Algunas aclaraciones importantes sobre este tema.
— totocaputo (@LuisCaputoAR) January 16, 2026
Solo 2 modelos de autos se producen en nuestro país (Peugeot 2008 y Fiat Cronos). Argentina produce esencialmente camionetas, y el 70 por ciento de esa producción, se exporta.
La importación de autos híbridos o… https://t.co/6WrifpYWdj
El legislador advirtió que en los próximos días podrían ingresar miles de unidades de la automotriz asiática y sostuvo que se trata de una política que implica salida de dólares para financiar importaciones que, según planteó, compiten de manera desigual con la producción local.
En ese sentido, remarcó que la industria china cuenta con fuerte respaldo estatal y que resulta imposible enfrentar esos costos desde la estructura productiva argentina.
Pichetto también puso el foco en la política exterior y comercial del Gobierno. Mientras desde la Casa Rosada se insiste con el alineamiento con Estados Unidos y Occidente, el diputado señaló que las decisiones en materia de comercio exterior terminan beneficiando a China y perjudicando a la industria nacional, con impacto directo en el empleo.
La respuesta de Caputo llegó a través de redes sociales. El ministro buscó relativizar el alcance de las críticas y aseguró que en la Argentina solo se producen dos modelos de autos, mientras que la mayor parte de la actividad automotriz local está concentrada en la fabricación de camionetas, de las cuales —según indicó— alrededor del setenta por ciento se exporta.
Además, afirmó que la importación de vehículos electrificados sin arancel fue consensuada con las propias terminales automotrices y que el esquema contempla un límite anual de cincuenta mil unidades, con un tope del cincuenta por ciento para marcas chinas. De acuerdo con su argumento, ese volumen representaría menos del cinco por ciento de los patentamientos del año.
Caputo también sostuvo que la apertura tuvo un efecto positivo en los precios y que contribuyó a acercar los valores del mercado argentino a los de países vecinos.
A su vez, vinculó la llegada de estos modelos con el desarrollo de infraestructura eléctrica y con eventuales proyectos de producción local de camionetas eléctricas, y aseguró que la medida amplía la oferta para los consumidores con vehículos de menor costo de mantenimiento.
El cruce se da en un contexto de crecimiento sostenido de las marcas chinas en el país y, en particular, del avance de BYD, uno de los mayores fabricantes mundiales de vehículos electrificados, que desembarcó en la Argentina con operación directa de su casa matriz, sin intermediarios locales.
Un escenario que, lejos de cerrar el debate, vuelve a poner en discusión el rumbo de la política industrial y el rol del Estado frente a la competencia internacional.