Los dueños de la fábrica de golosinas Marengo, conocida por haberse viralizado con caramelos que incluían la frase “no hay plata” asociada al eslogan de Javier Milei, decidieron vender la empresa en medio de una crisis sostenida de consumo y problemas financieros acumulados. La pyme alimenticia con sede en Rafaela, Santa Fe, venía atravesando una situación delicada marcada por suspensiones laborales, falta de pago en tiempo y forma y caída en la demanda.
El escenario impacta directamente en alrededor de 60 trabajadores, que enfrentan un panorama crítico tras una seguidilla de suspensiones sin goce de sueldo y demoras en el cobro de salarios. Según trascendió, la empresa arrastraba dificultades económicas desde hace meses, con ventas en retroceso y un contexto general adverso para el sector de consumo masivo.
A la caída del consumo interno se sumaron factores extraordinarios que profundizaron la crisis, como la pérdida de mercadería tras un reciente temporal, lo que afectó aún más la capacidad operativa y financiera de la firma. La combinación de menores ingresos, costos sostenidos y problemas logísticos aceleró la decisión de desprenderse de la compañía.
Marengo había ganado notoriedad nacional luego de lanzar caramelos con frases vinculadas a la coyuntura económica, entre ellas “no hay plata”, lo que generó fuerte repercusión en redes sociales y medios. Sin embargo, la viralización no logró traducirse en una mejora estructural de sus ventas en un mercado golpeado por la contracción del consumo.