El diputado nacional Guillermo Michel, de Unión por la Patria, lanzó una dura advertencia contra la gestión de Javier Milei y aseguró que la situación de endeudamiento de las familias argentinas se está volviendo insostenible. En ese marco, presentó un proyecto de ley orientado a ofrecer una salida financiera para los hogares más afectados por la crisis económica.
En declaraciones radiales, Michel fue contundente: sostuvo que “esto no tiene salida” si el Estado no interviene y apuntó directamente contra la falta de respuestas del Gobierno nacional frente al deterioro del poder adquisitivo. Según explicó, la iniciativa busca que el Fondo de Garantía de Sustentabilidad otorgue préstamos a tasas razonables para personas endeudadas, especialmente aquellas que tomaron créditos para cubrir gastos básicos como alimentos, luz o gas.
El legislador remarcó que la propuesta no implica condonación de deudas, sino una refinanciación con condiciones más accesibles. Planteó que los créditos podrían alcanzar hasta 1,5 millones de pesos y ser cancelados inicialmente por ANSES, para luego ser devueltos por los beneficiarios en cuotas con tasas de mercado más bajas que las actuales, hoy con costos financieros que rondan cifras muy elevadas.
Michel también comparó el esquema con programas anteriores aplicados por distintos gobiernos, como el Crédito Argenta durante el kirchnerismo o las líneas crediticias impulsadas en años electorales por la gestión de Mauricio Macri, señalando que existen antecedentes de herramientas estatales para sostener el consumo y evitar el colapso financiero de los hogares.
En su diagnóstico, advirtió que el aumento del endeudamiento y la pérdida del poder adquisitivo pueden derivar en una ruptura de la cadena de pagos, con impacto no solo en las familias sino también en pymes y comercios. En ese sentido, cuestionó que la política económica actual no tenga, a su entender, una estrategia concreta para revertir la situación social.
El dirigente entrerriano insistió en que, más allá de la postura oficial, el Gobierno “va a tener que hacer algo” ante el crecimiento de las deudas domésticas y la dificultad de los ingresos para sostener el nivel de consumo, en un contexto de inflación persistente y salarios presionados.