La cantante Emilia Mernes quedó en el centro de una nueva controversia luego de que se difundieran detalles sobre los pedidos realizados para sus presentaciones en Uruguay. La información fue revelada por un productor en el programa conducido por Ángel de Brito, donde se describieron exigencias vinculadas a logística, catering y seguridad.
Según el testimonio, el rider incluía 40 toallas negras, frutillas bañadas en chocolate y botellas de whisky importado, además de un esquema de seguridad específico en el hotel. Estos requerimientos, habituales en producciones de gran escala, fueron presentados como parte del armado necesario para el funcionamiento del equipo.
“Le pedí a los del hotel que se disfracen de guardias”: un productor uruguayo reveló las exigencias de Emilia Mernes para su show en el país y destacó que la cantante solicitó “cuatro guardias”, “40 toallas negras” y “frutillas fuera de temporada”.pic.twitter.com/Fw5KKqFFBO https://t.co/XMdgL82YiN
— MDZ Online (@mdzol) March 20, 2026
Uno de los puntos que más llamó la atención fue la exigencia de contar con guardias en el alojamiento. Ante la falta de personal disponible, el productor relató que se improvisó un operativo con empleados del hotel, quienes simularon cumplir ese rol para responder al pedido.
El tema generó reacciones divididas. Por un lado, seguidores de la artista sostuvieron que se trata de condiciones normales para espectáculos de este nivel y remarcaron que involucran a todo el equipo de trabajo. Por otro, surgieron críticas que cuestionan la imagen pública de la cantante a partir de estos datos.
La difusión del caso se da en un contexto de alta exposición mediática para la artista, donde distintos episodios recientes mantienen su nombre en el centro de la agenda. En ese escenario, el impacto de estas filtraciones se amplifica y vuelve a poner el foco en la construcción de su perfil público.