Un usuario de X contó que decidió no asistir al casamiento de su mejor amigo debido al costo de la tarjeta, que era de 90.000 pesos por persona. Según explicó, al considerar ir con su pareja, el gasto total ascendía a 180.000 pesos, una cifra que evaluó como demasiado alta.
“Si voy con Agus son 180.000, hacemos varias cosas con esa plata”, escribió en su publicación, donde justificó su decisión de no participar del evento. El mensaje expuso el dilema entre el compromiso afectivo y la situación económica personal.
Se casa mi mejor amigo y me "invitó" al casorio: $90000 la tarjeta.
— Ulises Cavenaghi (@cavenaghiulises) April 28, 2026
Si voy con Agus son $180000, literal hacemos varias cosas con esa guita.
Ya le dije que no vamos.
Más allá del dinero, si querés hacer una joda, tenés que hacerlo con tus propios recursos, no que te financien…
El planteo generó una amplia repercusión, con opiniones divididas sobre el límite entre acompañar a un amigo en un momento importante y priorizar el propio presupuesto. Para algunos, la ausencia resulta comprensible frente a los costos actuales, mientras que otros remarcan el valor simbólico de la presencia en este tipo de celebraciones.
El caso volvió a poner sobre la mesa el aumento en los precios de los casamientos y el impacto que tienen en los invitados. En ese contexto, la discusión gira en torno a cuánto se está dispuesto a gastar y qué lugar ocupan este tipo de eventos dentro de la economía cotidiana.