Detrás de la figura de Carlos "Indio" Solari, uno de los artistas más importantes de la historia del rock argentino, existió durante décadas una historia personal alejada de los escenarios, los flashes y la exposición pública. Se trata de Virginia Mones Ruiz, conocida como "Viru", la mujer que compartió su vida durante más de 45 años y con quien formó una familia.
La relación comenzó a principios de la década de 1980, cuando Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota todavía transitaba sus primeros pasos dentro del circuito alternativo. Mientras el grupo crecía y se transformaba en un fenómeno cultural capaz de convocar multitudes en todo el país, la pareja construyó una vida marcada por la discreción y el bajo perfil.
A diferencia de otras figuras vinculadas al mundo del espectáculo, Viru siempre eligió mantenerse alejada de los medios y de cualquier tipo de protagonismo público. Su nombre rara vez apareció asociado a entrevistas o eventos relacionados con la carrera del músico.
Con el paso de los años, la vida familiar sumó un nuevo capítulo con el nacimiento de Bruno Solari, el único hijo de la pareja. Su llegada coincidió con una etapa en la que el Indio ya se había consolidado como una de las voces más influyentes de la música argentina.
Mientras los recitales reunían a cientos de miles de personas y la figura del cantante adquiría una dimensión casi mítica, puertas adentro prevalecía una vida reservada y protegida de la mirada pública. Esa división entre el artista y el hombre fue una de las características que marcaron la trayectoria del exlíder de Los Redondos.
En medio de la conmoción generada por la despedida del músico, la historia de Viru vuelve a cobrar relevancia como parte fundamental de su recorrido personal. Lejos de los escenarios y las luces, fue la compañera que estuvo presente durante toda su carrera y compartió con él una de las relaciones más extensas y discretas del rock argentino.