Los senadores nacionales percibirán desde agosto una dieta cercana a 11.877.000 de pesos brutos luego de que se aplicara un nuevo aumento salarial derivado de la paritaria acordada entre las autoridades del Congreso y los gremios legislativos. La actualización se incorporará en tres tramos y elevará el incremento acumulado del año al 19 por ciento.
La mejora salarial fue acordada por la vicepresidenta Victoria Villarruel, en su rol de presidenta del Senado, y el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem, junto a los sindicatos legislativos. El acuerdo contempla un aumento acumulativo del 6,7 por ciento, distribuido en un 2,4 por ciento retroactivo a junio, un 2,2 por ciento correspondiente a julio y un 1,9 por ciento para agosto.
El impacto en las dietas de los senadores se explica por la denominada ley de enganche, aprobada por la Cámara alta en 2024, que vincula automáticamente los ingresos de los legisladores con la evolución de la paritaria del personal del Congreso. De todos modos, algunos bloques, entre ellos representantes de La Libertad Avanza, la UCR, el PRO y espacios provinciales, ya habían optado en ocasiones anteriores por renunciar o donar los incrementos.
Con esta actualización, los senadores habrán recibido entre enero y agosto una mejora aproximada de 1,2 millones de pesos en sus haberes. La dieta se calcula sobre 2.500 módulos, a los que se suman 1.000 módulos por gastos de representación y otros 500 módulos por desarraigo.
La situación contrasta con la de los diputados nacionales, cuyos salarios no están atados a la paritaria legislativa. Actualmente, un diputado percibe alrededor de 6.072.000 de pesos brutos, una diferencia que volvió a poner sobre la mesa las diferencias salariales entre ambas cámaras del Congreso.