Argentina registró 5.209 suicidios durante 2025, un incremento del 22,6 por ciento respecto del año anterior, según datos del Sistema Nacional de Información Criminal. La tasa alcanzó los 11,8 casos cada 100.000 habitantes y marcó el número más alto desde que existen registros, con una cantidad que triplica los homicidios dolosos.
El fenómeno afecta especialmente a los varones de entre 18 y 34 años, que representan el 78,6 por ciento de las víctimas informadas. Entre los factores asociados aparecen la precarización laboral, las dificultades para proyectar el futuro y el deterioro de espacios de socialización y contención comunitaria.
La especialista Alicia Stolkiner identifica a la pandemia como un punto de aceleración de problemas que ya estaban presentes. “Fue un hecho traumático colectivo que aceleró transformaciones previas: desigualdad creciente y ruptura de lazos comunitarios”, explicó sobre las consecuencias que dejó la pérdida de espacios como escuelas, clubes y lugares de trabajo.
Las dificultades económicas también atraviesan el escenario. Un relevamiento de la UBA señala que el 35,7 por ciento de la población considera que atraviesa una crisis personal, y más de la mitad de quienes manifiestan esa situación la relacionan directamente con problemas económicos.
El endeudamiento aparece además entre las situaciones detectadas en sectores vulnerables, con compromisos asumidos mediante billeteras virtuales y prestamistas informales. Los números muestran un problema que creció durante la última década y que alcanzó en 2025 su registro más elevado.