La estructura detrás de Madero Media Group, empresa vinculada a La Derecha Diario, expone una serie de conexiones entre referentes de la comunicación digital libertaria y distintas áreas del Gobierno nacional. La sociedad fue fundada en 2021 por Natalia Belén Basil, Tomás Federico Beltrame, Juan Pablo Carreira y Ezequiel Ismael Acuña, varios de ellos posteriormente relacionados con la administración de Javier Milei.
Entre los nombres vinculados a la compañía aparece Fernando Cerimedo, señalado como accionista junto al comunicador español Javier Negre. A esa conexión se suma Natalia Belén Basil, esposa de Cerimedo y una de las fundadoras originales de la firma, quien en 2024 fue designada directora nacional de Apoyos y Asignaciones Económicas de la Agencia Nacional de Discapacidad mediante una designación transitoria por 180 días hábiles.
Otro de los fundadores fue Juan Pablo Carreira, conocido como Juan Doe, quien posteriormente pasó a integrar el esquema oficial de comunicación. Según la información difundida, fue designado director nacional de Comunicación Digital dentro de la estructura de la Subsecretaría de Vocería y Comunicación de Gobierno.
Sobre Carreira, el informe citado también menciona una deuda vinculada al Banco Nación que habría alcanzado aproximadamente 112 millones de pesos, correspondiente a un préstamo otorgado en noviembre del año anterior. Ese dato requiere documentación bancaria y societaria adicional para establecer las condiciones, características y situación actual del crédito.
Los antecedentes exhiben así una circulación de nombres entre una empresa dedicada a la comunicación política, un medio alineado con el espacio libertario y dependencias del Estado. Sin que esos vínculos permitan por sí solos concluir la existencia de una irregularidad, sí muestran una cercanía entre estructuras privadas de comunicación y funcionarios incorporados posteriormente al Gobierno.
La trama vuelve a cobrar relevancia alrededor de Cerimedo, cuya vinculación con Madero Media Group excede su exposición pública como consultor y referente digital. El interrogante pendiente es hasta dónde llegó la relación entre aquella estructura comunicacional privada y el aparato oficial durante la gestión libertaria.