Matías González pasa sus noches en un banco de la calle Juan B. Justo al 200, en Neuquén capital, pero su situación habitacional no le impide mantener un objetivo: convertirse en abogado. Entre sus pertenencias lleva un ejemplar del Código Penal, que lee y estudia por su interés en el Derecho.
Su historia comenzó a conocerse cuando una vecina lo encontró concentrado en la lectura mientras caminaba por la ciudad y conversaba con una amiga. La mujer se sorprendió al verlo estudiando, decidió acercarse y le pidió permiso para tomarle una fotografía.
Matías aceptó con una sonrisa e incluso le preguntó si debía posar de alguna manera para la imagen. Cuando la vecina quiso saber qué estaba leyendo, el joven le mostró el Código Penal y le contó que su interés por las leyes está relacionado con su deseo de estudiar abogacía.
Durante la conversación, también reveló que el año pasado tuvo que abandonar la escuela secundaria, aunque no dejó de buscar oportunidades para aprender. Pese a esa interrupción en su trayectoria educativa, continúa leyendo por su cuenta y mantiene su aspiración de formarse en Derecho.
El encuentro permitió conocer una parte de la vida de Matías y el objetivo que sostiene mientras atraviesa una situación de vulnerabilidad habitacional. Su deseo de convertirse en abogado sigue presente, aun cuando todavía tiene pendiente completar sus estudios secundarios.