Priscila Lacerda Custodio, una empresaria de marketing digital de 24 años, fue asesinada a tiros el martes por su expareja, el productor rural João Roberto Bolelli, de 62 años, en la ciudad brasileña de Rifaina. La joven había viajado más de 100 kilómetros desde Perdizes para devolverle una camioneta.
Por miedo al hombre, la acompañaron su hermano y una amiga. El encuentro fue al costado de una ruta, cerca de una propiedad rural, donde ambos discutieron por un celular que él le había regalado, según la Policía Militar.
En medio de la pelea, Bolelli sacó un arma y le disparó. Después apuntó contra el hermano, que logró escapar y trasladó a Priscila al hospital, donde no pudieron salvarla. El agresor huyó en la camioneta y sigue prófugo.
La amiga declaró que Priscila mantenía una relación casual con Bolelli desde julio y que el viernes anterior la había golpeado. La testigo aseguró haber visto las lesiones y contó que el hombre la había amenazado con dispararle en la cabeza y que habría contratado gente para vigilarla, porque sospechaba que ella salía con otra persona.
Priscila se dedicaba a la producción de videos para comercios, casamientos y otros clientes, y soñaba con comprarse su propio departamento. “Era maravillosa, llena de sueños y vida”, la recordó su amiga Fabyana Oliveira, mientras que Juliana Amaral destacó que en tres años de amistad nunca la escuchó hablar mal de nadie.
La joven fue velada el miércoles en el Velorio Municipal de Perdizes y enterrada en el cementerio local. Su familia prefirió no hacer declaraciones.
El crimen ocurre en un país golpeado por la violencia de género: en 2025, Brasil registró la cifra récord de 1.518 femicidios, cuatro por día, según Agencia Brasil. Un año antes ya había marcado un récord con 1.458 víctimas.