Santino tiene 13 años, juega al básquet y todos los días sale a la calle a vender bizcochuelos y empanadas para ayudar a su familia. Su rutina se reparte entre la escuela, los entrenamientos y la venta ambulante, en un esfuerzo que se volvió necesario para sostener la economía de su casa.
La situación se complicó cuando su mamá, Lorena, perdió el trabajo. A eso se sumó que la jubilación mínima de su abuela María, de 72 años, no alcanza para cubrir los gastos, con el alquiler como principal preocupación.
Frente a ese panorama, la familia armó un emprendimiento de empanadas al horno y la abuela se puso al frente de la producción. Santino se encarga de salir a vender en dos turnos diarios, antes de cumplir con sus obligaciones escolares y sus prácticas deportivas.
Quienes quieran encargar empanadas o colaborar con la familia pueden comunicarse al 3795 331653.