Independizarse siempre fue un desafío que implicó ser metódico, teniendo en cuenta los costos que implica irse a vivir solo. Emprender ese camino en tiempos de crisis financieras como la que atraviesa Argentina, con alta inflación y en medio de la recesión, implican un esfuerzo mayor.
En este contexto, mudarse a un departamento dos ambientes (de 40 a 45 metros cuadrados) en la Ciudad de Buenos Aires, teniendo en cuenta el precio del alquiler, el costo de la garantía en caso de necesitarla, el depósito de reserva, las expensas y un flete, puede costar $88.000. En caso de sumarle el mobiliario y los servicios el valor se puede hasta casi duplicar.
Considerando la compra de una heladera, un lavarropas, un juego de mesa con cuatro sillas y un sillón de dos cuerpos, a un precio promedio relevado por Mercado Libre, la suma a desembolsar se eleva en unos $77.500.
Asimismo, hay que considerar los gastos de servicios básicos como agua, luz, gas y Alumbrado, Barrido y Limpieza (ABL) que con un valor promedio de los consumos mínimos en el caso de los primeros tres, el gasto se eleva en unos $5.000 extra.
Por lo que el dinero final a desembolsar para una mudanza teniendo en cuenta todos estos gastos, alcanzan los $170.500.
Si bien alquilar puede implicar problemas a la hora de obtener garantías, pagar las comisiones o las expensas, el costo de rentar una unidad es la primera barrera de ingreso. En la Ciudad de Buenos Aires los altos precios impiden a gran parte de la población alquilar siquiera un mono ambiente medio, empujando a estos ciudadanos a zonas con infraestructura y servicios de menor calidad.
Es clave tener un capital ahorrado para equipar el departamento, de lo contrario habrá que recurrir a la financiación con tarjetas de crédito por ejemplo o a la ayuda de un familiar o bien revisar qué tiene uno para llevarse de la casa de la que se va, generalmente la de los padres.
Los elementos más necesarios a la hora de mudarse son una cama, un juego de mesa y sillas, un sillón, una heladera y un lavarropas.
Planificar, presupuestar y ahorrar, son las claves para poder encarar un desafió como el de irse a vivir solo en la Ciudad de Buenos Aires.